Padrón electoral, ese oscuro objeto del deseo
Movimiento Regeneración Nacional es un partido golpista.
Hace tiempo, el Presidente dijo, al calor de una mañanera, que el padrón electoral debería estar bajo el control de la Secretaría de Gobernación. Era un comentario, como muchos de los que hace el Presidente en sus mañaneras, medio en broma, medio una ocurrencia de momento, medio una idea que no había realmente medido y medio un sondeo real. Pues resulta que sí lo había meditado y sí lo quiere implementar.
Ahora no puede, legalmente, realizar su sueño de volver al sistema electoral de los tiempos de Bartlett. Por obra y gracia del voto ciudadano, el 6 de julio de 2021 perdió la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y, por tanto, la capacidad de transformar la Constitución a su antojo. ¿Por qué no hizo los cambios cuando pudo, entre 2019-21? Por ceguera. Porque nunca imaginó que podría perder los votos de la mayoría calificada. Pero sí los perdió y ya no puede hacer los cambios que desea.
Es por ello que piensa violentar el Estado de derecho del país y votar sus reformas, en un plan B, contrariando la Constitución. Ignorar la ley es la especialidad de la casa. La ignora dentro y fuera del país. Ahí está el T-MEC como testigo y víctima de su espíritu autoritario. Tiene a un partido pasmado, servil, dispuesto a destruir el andamiaje legal de la nación para complacer al Presidente. Es un partido golpista, como lo es el Presidente. Y parece que el Presidente está convencido de que el Ejército nacional lo va a seguir en su pretensión golpista, al igual que una mayoría de los ministros de la SCJN.
La tragedia nacional no podría ser mayor. La intención de hacerse cargo del padrón electoral es, que no nos quepa la menor duda, para torcer los resultados electorales presidenciales de 2024 a favor de su candidato. Modificará votaciones y cifras para asegurar la mayoría para Morena, tal y como lo hizo Manuel Bartlett a favor de Salinas en 1988. Ése es su modelo. Ésa es su convicción de cómo debe ser gobernado nuestro país.
El aspecto positivo de todo esto es que ya vio que puede perder las elecciones. Es decir, sabe, con números, que no tiene una mayoría de votos en el país. Una encuesta de popularidad no significa votos. Simplemente reitera que somos un país con una enraizada cultura política presidencialista. En todas las encuestas la gente aprueba al hombre y reprueba sus políticas. A la hora de votar pueden darse sorpresas inesperadas.
La parte negativa es que, viendo que ya no cuenta con la fuerza legislativa necesaria para imponerse a la oposición, ahora lo quiere hacer a la mala, por la vía de la imposición. Ignorar la Constitución e imponer su ley es por la fuerza. Por intimidación a la población.
¿Cómo será eso? No es casualidad que ahora el Presidente invoca al Ejército nacional diciendo que su historia es que fue creada para frenar golpes de Estado. Cuando el presidente López Obrador menciona, “Ejército” y “golpe de Estado” en la misma frase es porque él está pensando en la factibilidad de dar un golpe de Estado apoyado por el Ejército. Ya conocemos a López Obrador: cuando suelta esas frases en una mañanera es porque trae la idea, top of mind. Lo mismo hizo con el padrón electoral y mil otros temas.
Como hemos visto, ignorar o violentar leyes es la especialidad del Presidente. Usa el erario como su caja chica, haciendo campaña a favor de su partido y utilizando tiempos oficiales en los medios de comunicación para denigrar, denostar y ofender a sus opositores. Su instrumento político favorito es la polarización, incitando al odio y la violencia verbal, que luego puede tornarse violencia física.
El padrón electoral es el oscuro objeto del deseo que el Presidente quiere acariciar. Para evitar eso y que la deriva del proceso electoral de 2024 sea de violencia, debe quedar bajo la supervisión y control del INE. De no ser así, lo que nos quedará es una jungla de violencia, odio y destrucción del país.
