No hay vuelta atrás
Migración, seguridad y políticas económicas proteccionistas provenientes del norte han llegado para quedarse. La razón es sencilla de explicar. Tanto demócratas como republicanos no discrepan mucho sobre estos puntos.
Trump ha inaugurado, querámoslo o no, una nueva y prolongada era en las relaciones bilaterales entre su país y el nuestro. Es un tiempo de políticas que van a perdurar más allá de la presidencia Trump.
Migración, seguridad y políticas económicas proteccionistas provenientes del norte han llegado para quedarse. La razón es sencilla de explicar. Tanto demócratas como republicanos, con todas sus diferencias, no discrepan mucho sobre estos puntos. Así que, de llegar los demócratas a la Casa Blanca con la próxima elección, México va a seguir enfrentando las mismas presiones que ahora. El estilo puede variar, pero el contenido, no.
Nada más es cosa de recordar los momentos cuando los gobiernos demócratas han presionado para lograr los mismos objetivos que postulan ahora los republicanos.
Cuando se negoció la firma del Tratado de Libre Comercio, fue Bush padre quien acordó y negoció una buena parte del tratado con México y Canadá. Pero Bush perdió la elección antes de que se firmara y entró Clinton a la presidencia, exigiendo cambios proteccionistas para los sindicatos de la industria automotriz, con cuotas de producción con componentes hechos en Estados Unidos, entre otras cláusulas. A partir de eso, la oposición demócrata al acuerdo por razones proteccionistas se tornó favorable en el Congreso y se aprobó con votos de republicanos y demócratas.
En materia migratoria, el presidente estadunidense que más migrantes expulsó en toda su gestión fue Obama. Discretamente, y sin hacer publicidad, fue implacable en la expulsión de migrantes nuevos y viejos. En sus dos cuatrienios, expulsó a más de tres millones de indocumentados. Trump, en su primer trienio, logró expulsar como a 300 mil indocumentados. Y ahora sus números tampoco son espectaculares, a pesar del escándalo que hace. Incluso, es obligado a retractarse en el caso de algunos sectores de la industria y servicios.
Y Biden, el demócrata que se llevaba con decencia discursiva con López Obrador, descubrió que no podía cambiar la política mexicana hacia el narcotráfico. Por lo tanto, autorizó el operativo clandestino más espectacular y exitoso en la historia de los Seals de Estados Unidos. Lograron engañar, capturar, secuestrar y extraer de México al capo di tutti capi: El Mayo Zambada. Con ese operativo introdujo al gobierno mexicano en una profunda crisis de la cual no logró escaparse. Es más, con Trump esa crisis se está profundizando día con día. Pero lo importante es recordar que toda la actual dinámica de descomposición del sistema de seguridad y la narcopolítica empezó su deriva de descenso al caos con el demócrata Biden.
Que todo esto sirva para desmentir las voces en el oficialismo mexicano que claman por calma, “que Trump casi se va y quienes vengan serán más suaves y tratables”. Ese clamor parte de la idea de que las relaciones del partido oficial con el narcotráfico deben pasar temporalmente a la clandestinidad y esperar el fin del gobierno de Trump. Y después todo seguirá igual.
Andrés Manuel López Obrador repetía en sus mañaneras las palabras de Kalimán: “Paciencia y prudencia son las armas del sabio”. Ahora son su leitmotiv para Morena y el gobierno de Sheinbaum. Ni que fuera Sun Tzu. Si es inteligente, el gobierno de México debe prepararse para un cambio de paradigma de gobernanza. Como lo hizo Italia, México tendrá que dejar atrás el cogobierno inconfesable con el narcotráfico, ejecutar la cirugía de separación de los niños siameses y matar al niño contrahecho. Va a ser traumático por los costos políticos, sociales y humanos que va a implicar, entre otros, el apresamiento de los adictos al dinero sucio, como Alfonso Romo.
El error ha sido de muchos, y desde hace tiempo, al haber permitido que el cáncer creciera. Y ahora es la hora de extraerlo y dar un tratamiento duro de quimioterapia. De no hacerlo, otros lo harán a pesar de la 4T y eso será mucho más doloroso y costoso para México.
