Neutralidad cómplice, ¿cómo te sientes, Pepe Mujica?
Ucrania, ni tardo ni perezoso, le respondió a AMLO: tu plan de tregua en la guerra entre Rusia y Ucrania es una treta para apoyar a Rusia. Eres un Presidente farsante que sólo buscas reflectores para tus relaciones públicas. Ucrania, en un tuit, desenmascara a López ...
Ucrania, ni tardo ni perezoso, le respondió a AMLO: tu plan de tregua en la guerra entre Rusia y Ucrania es una treta para apoyar a Rusia. Eres un Presidente farsante que sólo buscas reflectores para tus relaciones públicas.
Ucrania, en un tuit, desenmascara a López Obrador por lo que es: un político que no es en absoluto neutral, indispuesto a expresar sus verdaderas opiniones y, por tanto, las disfraza de una supuesta neutralidad. La hipocresía ronda en todo su ser.
AMLO ha instaurado la simulación como método de gobierno, para provecho político propio. Lo hace pretendiendo ocultar su verdadera simpatía por Putin y Rusia, y en contra de Ucrania y Occidente en general. Su ambigüedad le ha servido como parapeto para hacer una “propuesta de paz” que, en opinión de los ucranianos, solamente servirá para justificar la invasión rusa a su país y su permanencia en las zonas ocupadas.
Es una ironía, aunque ya nada debiera sorprender, que AMLO haya escogido la fecha de la celebración de nuestra independencia nacional para apoyar la invasión ilegal de un país a otro. Su supuesta neutralidad es, sin duda alguna, un acto cómplice a la invasión asesina rusa a un país independiente.
El escueto tuit ucraniano develó otra faceta de AMLO: lo hace como un acto de relaciones públicas. Lo descubre buscando reflectores para que se diga que López Obrador es un hacedor de paz, cuando, en el mismo instante, integra la Guardia Nacional ilegalmente al Ejército mexicano, desafiando la letra de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. La militarización de México será, en última instancia, el sello distintivo reconocido del gobierno de López Obrador.
Y la historia no lo absolverá.
Pero el affaire ucraniano, si así se le puede definir, ha servido para ilustrar el método de operación política general del gobierno de AMLO. Las acciones de su gobierno, envueltas en celofán de pureza, son manzanas envenenadas o podridas. Un caso importante ilustra esta afirmación.
Es el mismo método que emplea AMLO con el narcotráfico y con las Fuerzas Armadas. Convoca a la paz y la armonía, con la frase “abrazos, no balazos”, pero en realidad lo que ha construido es una relación de complicidad de intereses y objetivos comunes encubierta por una supuesta neutralidad y distancia.
Llama a la civilidad, pero, en aras de sus intereses políticos, ha convertido el crimen organizado en un brazo electoral de su movimiento, a cambio de permitir el florecimiento del negocio del narcotráfico.
Por un lado, llama a la paz, pero, por el otro, apoya e incentiva la permanencia del narcotráfico en la escena na
cional e internacional. También promueve la militarización como “regulador amistoso” del narcotráfico, administrando la relación y acuerdo entre cárteles y el mantenimiento de una “pax narcótica” en el territorio nacional.
Los invitados internacionales al desfile del 16 de septiembre son simples peones de utilería en un teatro montado por el Presidente para que anuncie una política mientras hace exactamente lo contrario. Es el método de la supuesta neutralidad que es, en realidad, cómplice con intereses inconfesables.
A través de esas nuevas relaciones institucionales, AMLO promueve un nuevo régimen político basado en estos dos grandes actores armados. Es un régimen político de facto creándose al margen de la Constitución e ignorando el Estado de derecho.
- ¿Cómo te sientes, Pepe Mujica, avalando a este gobierno con tu presencia como invitado de honor?
