María Corina Machado en Palacio Nacional
La conversación, sin duda, habría sido difícil para ambas...
Imaginemos una visita de María Corina Machado a la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional. Hubiera creado una respuesta de intenso escrutinio. ¿Cuál era la intención de Machado de acudir a Palacio Nacional? ¿Cuál habría sido la intención de Sheinbaum al acceder a recibirla? ¿Acaso se había acordado buscar un terreno común de entendimiento?
La conversación, sin duda, habría sido difícil para ambas por sus posturas políticas encontradas en lo referente a Venezuela. El gobierno de México ha apoyado al chavismo-madurismo desde 2018. Como gobierno, nombró a un embajador mexicano que se mueve entre su afiliación tanto a Morena como al Partido Socialista Unido de Venezuela. México no admite que Maduro cometió fraude electoral para mantenerse en el poder, y lo reconoce como presidente legítimo de Venezuela.
Machado, en cambio, estima que pudo mostrar el fraude electoral cometido por el régimen de Maduro al presentar los resultados electorales de más de 60% de las urnas de votación con sus respectivas boletas. La oposición ganó las elecciones presidenciales ampliamente. Por tanto, quiso exponer a la mandataria mexicana las razones y justificaciones de la resistencia popular contra el régimen dictatorial de Maduro. ¿Acaso no era causa más que justificada para resistir en defensa de los miles de presos políticos y cientos de muertos que han ocurrido a partir de las movilizaciones postelectorales?
Seguramente María Corina Machado le habría recordado a Claudia Sheinbaum lo que el PRD-Morena hizo cuando se sintieron agraviados por las conductas de los gobiernos y partidos en el poder. ¿Acaso se le había olvidado que López Obrador ocupó la avenida Reforma largas semanas, justamente por reclamos y alegatos sobre lo que consideraban había sido un fraude electoral? Sheinbaum le habría explicado que no era lo mismo estar en las calles que estar en el poder, ejerciendo la representación de un país. Arengó a Machado sobre la histórica posición de México ante los conflictos en terceros países: el respeto al derecho ajeno es la paz. Y abundó: México se opone a la intervención en los asuntos de otros pueblos, pues les corresponde resolver internamente sus diferendos. México se opone a cualquier tipo de intervencionismo. A partir de esas consideraciones, no está en posición de apoyar a una disidencia ante cualquier gobierno, especialmente cuando se trata de un gobierno latinoamericano. Con base en ello, le dejó en claro a Machado que cuando afirmó no tener una opinión ni sobre el Premio Nobel de la Paz ni sobre la situación interna de Venezuela, se sostenía en una postura del Estado mexicano.
Sin buscar una confrontación agria o difícil, Machado le señaló a Sheinbaum casos en los que el gobierno mexicano, tanto en el sexenio anterior como durante el actual, ha intervenido en los asuntos internos de otros países, incluso de alta incidencia, como el rescate de Evo Morales con un avión de la Fuerza Aérea Mexicana. También recordó el caso del depuesto presidente peruano Pedro Castillo y su familia y allegados, o el del exvicepresidente ecuatoriano acusado de corrupción en su país, pero asilado en la embajada de México en Quito. Incluso comentó los reconocidos apoyos a la campaña de la candidata presidencial del movimiento ligado a la presidenta de Honduras y, supletoriamente, aliada de Morena.
Tres ejemplos puso sobre la mesa Machado para insistirle a Sheinbaum que el apoyo desinteresado de México a la lucha de la oposición venezolana por regresar su país a la senda de la democracia sería de una gran ayuda a un pueblo que sufre a manos del régimen madurista.
Sheinbaum no se inmutó en su posición, a sabiendas de que su apoyo al gobierno de Maduro es inamovible, incluso aunque era una conversación de mujer a mujer. Pero si la Presidenta recibió a la viuda de Carlos Manzo en Palacio Nacional, Grecia Quiroz, a un día del asesinato de su marido, y le exigió que se calmara, insinuando que el exalcalde propició su propio asesinato. Días después de aquel encuentro, Quiroz fue amenazada de muerte, al igual que su marido. Ante Machado ni ante Quiroz, Sheinbaum no contemplaba ceder un ápice en su posición de apoyo a Maduro ni de reconciliarse con una política municipal que no acepta subordinarse a los designios de la presidenta y Morena.
Por todas esas razones, y más, es que este encuentro entre mujeres nunca ocurrió ni ocurrirá.
