Las últimas dos semanas

Todas las presiones fueron en vano. De hecho, en el único enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre maestros y manifestantes, los maestros tuvieron que ceder ante la abrumadora mayoría de la Marea Rosa.

Como sucede con toda espera para una fecha, ya se cumplió. Llegó la fecha de la tan esperada concentración de la Marea Rosa y se cumplió con creces su propósito. A pesar de los constantes amagos y amenazas provenientes de la Presidencia de la República, de las secretarías de Gobernación y de Educación, del Gobierno de la CDMX y del contingente de la CNTE que fue pagado por permanecer amenazando en el Zócalo, la presión no fue suficiente para hacer que los manifestantes se desistieran en su propósito.

Todas las presiones fueron en vano. De hecho, en el único enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre maestros y manifestantes, los maestros tuvieron que ceder ante la abrumadora mayoría de la Marea Rosa. La marejada de personas “reventó la presa” y los manifestantes entraron a la plaza pública donde los maestros fueron, literalmente, arrasados por la Marea Rosa.

Previniendo que las últimas dos semanas serán de grandes esfuerzos estratégicos por parte de las dos contendientes, resulta notable destacar sus intenciones. Todo indica que la candidata de Morena había decidido dedicar gran parte de este tiempo restante en la Ciudad de México, tratando de componer lo que a Morena se le descompuso en el territorio cuna de su movimiento. Sin la Ciudad de México, Morena no es nada.

Son ciertos los rumores de desavenencias entre las dos candidatas morenistas. Y a Clara le ha afectado su sectarismo, al rechazar trabajar con muchos morenos porque no la apoyaron en la interna. Sin embargo, en vez de avanzar, su campaña retrocedió y ya muchas encuestas la ubican como perdedora en la ciudad. Claudia, aparentemente, está dedicada a rescatar la ciudad para Morena. Pero ¿cómo puede Claudia recuperar una ciudad que ella misma perdió? Hasta hoy es una interrogante sin respuesta.

Máxime que hoy, en una demostración de fuerza, unión y decisión, la oposición mostró que puede llenar el Zócalo las veces que sean necesarias (ya lleva tres llenos completos y un cuarto en el Monumento a la Revolución) y lo hace sin dinero. No hay acarreados ni manifestantes comprados. Son eventos de conciencia. Todo esto muestra que el estado de ánimo social en la Ciudad de México es contrario al gobierno de Morena. Es muy posible concluir que la ciudad está perdida para Morena.

Entonces, ¿qué sentido tiene que Claudia permanezca haciendo campaña en una plaza que va a perder? Aparentemente ninguno. Pero, al mismo tiempo, esa conclusión lleva a una fatalidad: si Claudia pierde la CDMX, Veracruz, Puebla, Jalisco, Nuevo León y Guanajuato, por supuesto que puede perder la Presidencia. He ahí su dilema. Por el lado de Xóchitl, su estrategia consiste en tratar de atraer al número creciente de votantes morenistas “blandos” (es decir, que podrían votar por otro partido si perciben que ahí está su beneficio mayor) y también quiere atraer los votantes indecisos o switchers susceptibles a cambiar su voto por otro partido o dejar de ser abstencionistas si les capta la imaginación y sus necesidades más apremiantes. Esto explica su discurso en el Zócalo convocando a un México plural y unido, sin venganzas. El llamado va hacia quienes aún no han decidido su voto y que, en la opinión de varios analistas, es una bolsa de votos que puede ir directamente a Xóchitl si sabe cortejar esos grupos bien definidos, tanto en necesidad como en ubicación geográfica, por su fácil propensión antigobierno.

Dado que con el evento en el Zócalo Xóchitl puede decir que hizo su “cierre nacional”, ahora podrá dedicar todo su tiempo a cierres con los candidatos o candidatas a las gubernaturas y a las plazas más relevantes en todo el país y, de ser posible, en las alcaldías de la Ciudad de México.

Así serán las últimas dos semanas. Son momentos de decisiones tácticas y estratégicas, y ningún bando quiere equivocarse. En su desesperación, el Presidente podría activar al narcotráfico para crear desorden y tratar de deslegitimar las elecciones.

Los peligros son muchos en las últimas dos semanas. Hay que estar atentos a maniobras sucias del oficialismo que pretendan desprestigiar las elecciones, quizás incluso, dicen algunos, con la intención de que se anulen. Las próximas dos semanas serán clave en la definición de la ganadora y la perdedora de la elección presidencial.

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