La oposición suma fuerza

La diferencia entre el oficialismo y la oposición es abismal. La oposición discute propuestas para el futuro del país, inmersa en su rica y profunda diversidad. El oficialismo se reduce al coqueteo de corcholatas.

El 2024 empezó este 26 de febrero al reunirse la oposición en concentraciones, sumando millones de personas en todo el país, y también fuera de él. Mientras el oficialismo revolotea alrededor de sus tres (¿o son cuatro?) corcholatas que no discuten propuestas porque eso lo decide el Presidente, sino quién es más “atractivo".

La diferencia entre el oficialismo y la oposición es abismal. La oposición discute propuestas para el futuro del país, inmersa en su rica y profunda diversidad. El oficialismo se reduce al coqueteo de corcholatas (término inventado por AMLO que denigra a los sujetos designados en esa capacidad) con una supuesta encuesta que no será más que la decisión de AMLO. El oficialismo está entrampado en su discusión sobre tres posibles candidatos. Su papel es mostrar su fidelidad al Presidente saliente y su compromiso de defender su legado y sus espaldas cuando llegan las demandas en su contra por corrupción y asociación delictuosa.

Es por esa razón que AMLO adelantó tanto el proceso para elegir su sucesor. Quiere tener la absoluta certeza de que quien quede de parte de Morena asumirá como responsabilidad fundamental la defensa de sus obras, sus acciones y omisiones ante cualquier posibilidad de ser obligado a defenderse en juicios penales no sólo en México, sino también en el extranjero (algo habrá aprendido del juicio a García Luna).

La oposición está en un lugar completamente diferente. Si bien es cierto que hay postulantes a la candidatura presidencial, la discusión interna pasa por elaborar una propuesta de nación para salir de la crisis que está dejando sembrada la gestión de la 4T. Después tendrá que procesar una metodología para elegir su candidatura presidencial que permitirá una relevante participación ciudadana en esa definición. No existe la opción de un dedazo, en este caso. La concentración en el Zócalo este 26 de febrero de 2023 sobrepasó numéricamente a la movilización del 13 de noviembre de 2022. Lo que enseña esta experiencia es que la movilización ciudadana opositora crece y avanza, tanto en cuanto al número de asistentes como en la calidad de su organización. Crece la confianza ciudadana en su propia fuerza, incluso al margen de los partidos políticos. Y esa dinámica está señalando el camino a seguir desde ahora y hasta las elecciones presidenciales del 2 de junio de 2024.

Contrario a lo que se podría suponer, las amenazas presidenciales trabajan a favor de la resistencia y la movilización de la oposición. En vez de asustar a la población, las palabras presidenciales tienden a envalentonar a la población dispuesta a ignorar sus ofensas y seguir adelante en el propósito de tirar a la basura histórica el malparto deformado de la 4T.

A más agresiones verbales presidenciales, mayor es la decisión ciudadana de deshacerse de este gobierno. Ello explica el crecimiento cuantitativo y cualitativo de la movilización de ciudadanos libres de noviembre a febrero. Tres meses sirvieron para convencer a más y más ciudadanos de que se unieran y salieran a las calles para defender el derecho al voto libre, que es una responsabilidad de todos. Y que es el camino a seguir para defender la libertad en México. El juntarse en una causa justa, democrática y en contra de un gobierno mediocre que aspira al autoritarismo populista fortalece la convicción de millones de mexicanas y mexicanos de que existe la fuerza y justeza moral para avanzar sin cesar en el camino de ganar las elecciones en 2024. Nunca en la historia de México, desde la Revolución de 1910, se había vivido un empuje social de esta envergadura.

De este tamaño es la importancia de la movilización que millones de mexicanas y mexicanos vivieron este domingo. Por la fuerza del movimiento, por su extraordinaria diversidad y por el llamado convencido a la unidad sin regateos es que es posible postular que la elección en un año y cuatro meses se determinará en gran medida por esta irrupción de ciudadanía democrática y decidida a influir positivamente en la elección de un próximo gobierno que represente los intereses de todos y no sólo de unos cuantos.

Estamos viendo la democracia libertaria que surge desde abajo y entre millones, para el bien de todos.

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