La carta de Andy
Salió de la experiencia como un niño de papá, un junior y un nuevo rico que no sabe cómo explicar sus riquezas. Salió abollado políticamente de la experiencia y con una imagen personal que será difícil de revertir.
La carta que publicó Andrés Manuel López Beltrán, conocido como Andy, ha despertado múltiples comentarios, mayormente negativos, desde todos los espacios políticos del país.
Quiso defender su viaje de muchos lujos a Japón, pero le salió el tiro por la culata. La bala le pegó a él y a su imagen personal. Salió de la experiencia como un niño de papá, un junior y un nuevo rico que no sabe cómo explicar sus riquezas. Salió abollado políticamente de la experiencia y con una imagen personal que será difícil de revertir.
Sin embargo, una lectura de la carta, más allá de los señalamientos arriba mencionados, deja ver situaciones políticas que merecen una atención más detallada.
En el punto tres de la carta hace, parece, una confesión explosiva. Dice textualmente: “Mis adversarios y los hipócritas conservadores que sólo suelen ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, mandaron a sus espías a fotografiarme y acosarme para, así, emprender una campaña de linchamiento político impregnada de odio, clasismo y calumnias…”.
De que acuse a los “conservadores hipócritas” no puede ni sorprender ni asustar a nadie. Es lo que dijo su papá durante todo el sexenio anterior, y que repite la Presidenta en este sexenio. Los conservadores somos todos los que no compartimos las acciones y la deriva autoritaria que la 4T le está imprimiendo al país. No importan las profundas diferencias ideológicas entre “los conservadores”, de derechas, centros e izquierdas, todos son “conservadores hipócritas”.
Pero lo interesante de su comentario no es eso, sino que reconoció que tiene “adversarios”. ¿Quiénes son sus adversarios? Si no son conservadores e hipócritas, tienen que ser actores relevantes dentro de Morena. No hay más. El reconocimiento que hace Andy es que existen profundas diferencias políticas dentro de Morena, a tal grado que son capaces de organizar un operativo de espionaje en su contra en Japón, al igual que contra Monreal, Delgado, Haces, Fernández Noroña, Sansores, los Yunes y otros.
La admisión de diferencias políticas dentro de Morena por parte del heredero de su papá es extraordinariamente relevante. Expresa el reconocimiento de la existencia de una guerra civil (mi frase) interna en el bloque gobernante. El periodista Raymundo Riva Palacio especula que viene directamente de Sheinbaum, por ser la supuesta beneficiaria de la crisis obradorista, y de su operador Harfuch, quien es capaz de movilizar a agencias de espionaje internacionales para acceder a la información de varios actores relevantes del partido oficial.
Cierta o no la opinión de Riva Palacio, es de reconocerse que la coincidencia de tantas acciones de espionaje sí procedió de alguna fuente inspiradora. En todo caso, lo relevante del punto 3 de la carta de Andy es el reconocimiento de la guerra interna en Morena. Implícitamente advierte: el fuego se responderá con fuego.
Por otra parte, en el resto de la carta llama la atención el bajísimo nivel intelectual del heredero del papá. En su defensa emplea frases trilladas, desgastadas y cuyo valor se ha sumido en el subsuelo de la retórica política que no convence ni a los servidores de la nación. Refiere que la publicación de las fotografías es obra del “hampa del periodismo” equivalente a la “perversidad de la mafia del poder económico y político”. Añade que “no somos iguales, no somos corruptos… y desde niño aprendí que el poder es humildad… que la austeridad es un asunto de principios… como recomendaba el presidente Juárez”.
Termina con el mantra que hoy suena a un cascarón lleno de demagogia: “No mentir, no robar y no traicionar…”. Frases que revelan la carencia absoluta de ideas propias y una incapacidad de articular de forma moderna y fresca algunas nuevas ideas. En vez de eso, y ante la adversidad, se esconde en lo más fácil: responder con consignas sin ideas ni autenticidad. Se esconde en lo más bajo de Palenque. Con la carta de Andy, se entiende que amenaza con que la guerra civil dentro de Morena será de gran ferocidad, y sin tomar prisioneros. Y México será el observador horrorizado del espectáculo que humillará a la nación entera.
