Imprudencia en la victoria

De la victoria contundente, Morena se mueve inmediatamente a la imposición. No es un accidente que haya propuesto aprobar en el peligroso mes de septiembre todas las medidas del plan C.

La pelea que ha desatado Morena por tener la mayoría calificada en el Congreso federal y en el de la Ciudad de México habla de imprudencia en la administración de su contundente victoria electoral. De esa victoria contundente, ahora Morena se mueve rápidamente al arrebato. Quiere… no, exige, más de lo que obtuvo en las urnas para poder imponerse de forma autoritaria a las minorías, para que éstas desaparezcan por siempre de la vida nacional.

De la victoria contundente, Morena se mueve inmediatamente a la imposición. No es un accidente que haya propuesto aprobar en el peligroso mes de septiembre todas las medidas del plan C de López Obrador. Este plan contiene todos los ingredientes del cambio de régimen constitucional que ofrece la 4T al país.

Para septiembre propone una reforma judicial para elegir por voto popular a jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte de Justicia, regresando a la prehistoria. También ofrece una reforma política para eliminar los representantes plurinominales, regresando a México a los tiempos de Díaz Ordaz. Quiere desaparecer el INE para crear un órgano electoral controlado por Gobernación, como en tiempos del viejo PRI. Propone más militarización al incorporar la Guardia Nacional a la Sedena y menos fiscalización al desaparecer los órganos autónomos como el Inai, IFT, CRE y CNH.

El obstáculo que enfrenta Morena es que no ha logrado las curules necesarias para contar con la mayoría calificada para aprobar esos cambios. Por lo tanto, está exigiendo a los órganos electorales le aprueben un método francamente ilegal para otorgarle a Morena esa mayoría legislativa que no obtuvo legalmente.

La resolución legal del enfrentamiento sobre la interpretación del otorgamiento de los plurinominales será determinante para definir el futuro del gobierno de Claudia Sheinbaum. Si logra obligar a los órganos jurisdiccionales a avalar su interpretación ilegal del procedimiento para otorgar plurinominales en exceso a Morena y aliados, habrá iniciado su gestión cometiendo, ahora sí, un megafraude contra la legalidad, la democracia y la libertad.

Será muestra, además, de que es López Obrador quien sigue, y seguirá, decidiendo sobre los destinos del gobierno federal. Sheinbaum quedará como una primera magistrada subordinada al verdadero líder del movimiento que la llevó a la Presidencia. Nunca será una gobernante en pleno derecho si asume la Presidencia de México haciendo trampa para lograr una mayoría legislativa ilegal.

Sheinbaum ha sufrido varias humillaciones en el transcurso del proceso electoral. Todas sus humillaciones han sido causadas por sus propios compañeros de movimiento, el Presidente incluido. Primero, el Presidente le impuso su agenda de campaña, cuando a principios de año anunció el plan C. Segundo, no pudo imponer su candidato a la Jefatura de Gobierno y creció un movimiento radical en su contra en la Ciudad de México. Enfrentará una resistencia desde la ciudad, originada en su propio movimiento. Incluso, más peligrosa, esa resistencia capitalina podrá ser el instrumento de AMLO para enmendarle la plana a Sheinbaum cada vez que el expresidente sienta que la Presidenta se extravía del “camino elegido” por él.

El más reciente episodio se dio cuando los legisladores morenistas manifestaron la intención de aprobar el plan C fast-track en septiembre, para complacencia de López Obrador. Ante ese anuncio, los mercados temblaron y se devaluó el peso. Y Sheinbaum salió a tranquilizar a los mercados diciendo que nada estaba decidido. Al día siguiente. AMLO le enmendó la plana a Sheinbaum, anunciando que la justicia es más importante que los mercados y que la reforma va. Otra humillación a Sheinbaum.

Ahora estamos ante la guerra de los plurinominales y la posibilidad real de la sobrerrepresentación del bloque morenista en el Congreso. Una sobrerrepresentación que le daría la opción a Morena de anular la Constitución y redactar una nueva, según sus intereses y criterios ideológicos.

Como todo lo que hace Morena, no sería por convencimiento con contrarios, sino por imposición.

Lo más grave de todo es que la soberbia de Morena ante su victoria electoral lo lleva, según estamos constatando, a actos de imprudencia que ponen en peligro la estabilidad política y económica del país.

Temas:

    X