Enjuiciando a Trump (recuerden a AMLO)

• Biden tiene más posibilidades de derrotar a Trump que otros candidatos

Varios analistas mexicanos advierten lo mismo: “Mi recomendación a los demócratas de Estados Unidos es que no persigan judicialmente a Trump, porque lo va a fortalecer. Recuerden el error de Fox con AMLO: creció a partir de su destitución como jefe de Gobierno de la Ciudad de México”. Y AMLO, en un acto de recordación, fortaleció la tesis: “Persiguen a Trump para que no aparezca en la boleta. Esa película ya la vivimos nosotros”.

Los reportes de periódicos y portales de análisis hablan de cómo los republicanos, incluso sus contrincantes internos, se han movilizado en apoyo a Trump. Los seguidores más radicalizados están diciendo cosas como “esto no se acaba hasta que corra sangre por las calles del país”. Hay llamados abiertos a “la guerra civil” y a que los ciudadanos deberán armarse para defender al país de los migrantes y los socialistas.

Los republicanos más moderados critican la “persecución judicial” a Trump pero desaprueban los llamados a la violencia. Y saben que la fuerza de la base social republicana en apoyo a Trump se ha radicalizado en extremo y le tienen miedo a su retórica y disposición a la acción directa. Pulula en el ambiente republicano social la disposición a un “asalto a Nueva York”, tipo el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Lógicamente, la polarización que fomenta Trump acrecienta drásticamente sus posibilidades de ser el candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos.

Este paralelismo, dicen los analistas mexicanos, abona a que Trump vuelva a ser electo presidente de Estados Unidos, montado sobre la estrategia de la polarización, tal y como hizo AMLO en México. Los métodos de los populistas siempre son los mismos, independientemente de si uno se dice de izquierda y el otro de derecha. Definen sus “objetos de odio” (neoliberales, extranjeros, judíos, musulmanes, etcétera) y polarizan sin freno.

Lo que comparten es el objetivo de aferrarse al poder.

Pero hasta ahí los paralelismos entre Trump y AMLO. La gran diferencia entre sus casos es que Trump ya fue presidente y fue derrotado en su intento reeleccionista. AMLO es presidente sin opción a la reelección, habiendo sido derrotado en las elecciones intermedias del 2021. No se sabía cómo iban a gobernar y la gestión de gobierno ha desgastado a ambos severamente. El desgaste de Trump lo llevó a ser derrotado por Joe Biden.

Por otro lado, la estrategia de los demócratas, y de Biden puede ser que quieren a un Trump radicalizado, fanatizado y previamente derrotado como excandidato republicano. Los demócratas pueden concluir que es mejor enfrentar de una vez por todas al dueño de las bases sociales extremistas republicanas para fomentar un gran bloque social alternativo de demócratas, independientes y republicanos moderados opuestos a que su país caiga, otra vez, en manos de “los locos”.

De hecho, las encuestas indican que Biden, que no es un personaje que incita gran entusiasmo, tiene más posibilidades de derrotar a Trump que a otros candidatos republicanos. Los demócratas pueden estar desarrollando la estrategia de convertir a Trump en un delincuente, no para quitarlo de la boleta, como dice AMLO, sino para hacer aún más repelente su candidatura para los votantes independientes y republicanos moderados.

Ese hecho permitiría a los demócratas crear una narrativa de defensa de la democracia y las libertades de expresión frente a la radicalidad trumpiana. Esa narrativa les podrá facilitar la creación de un frente amplio para recuperar la Cámara de Representantes y consolidar su fuerza en el Senado.

Es una apuesta riesgosa para los demócratas, sin duda. Pero puede que sea la acción necesaria para derrotar, de una vez por todas, al populismo en su país. Y derrotado el populismo en Estados Unidos, perderá su fuerza en el resto de las Américas. Muerto el populismo, se acabó esa rabia.

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