En la recta final

El voto oculto es lo que tiene al oficialismo sin dormir. Su brillante estrategia hasta ahora ha sido tratar de asustar a esos votos ocultos para que no salgan a votar.

En dos días se acaban las campañas. Jueves, viernes y sábado serán días “de reflexión” y el domingo es la elección. Estamos en la recta final de la campaña. Y, sin embargo, existe un estado de credibilidad social suspendida sobre el resultado. Hay una falta de credibilidad sobre lo que ocurre en todo lo electoral.

¿A qué se debe este estado en el que se encuentra una parte sorprendentemente grande de la población en edad de votar? Se ilustra y explica usando las palabras textuales del presidente López Obrador en una mañanera reciente: “Imaginen lo frustrante que sería que después de haber sentado las bases para una transformación, que al poco tiempo regresara el nepotismo, el clasismo, que se volviera a imponer la oligarquía. No podría estar tranquilo, pero ni modo…”. Él anticipa su derrota el 2 de junio.

Esa falta de credibilidad sobre lo que son las tendencias y posibles resultados, que confiesa tener el propio presidente López Obrador sobre las elecciones del 2 de junio, es lo que siente el resto del país. Ésa es la explicación y definición más clara del estado de credibilidad social suspendida que permea una parte muy grande del electorado. La incertidumbre trasmina todo el cierre de campaña. Por supuesto que las candidatas presidenciales expresan, lógicamente, su optimismo sobre el posible resultado. Pero cada una, a su manera, se aferra a los datos de encuestas públicas y, dirían, las privadas.

Y las encuestas, que han sido usadas perversamente en la campaña como armas de guerra, se han convertido en movilizadores de opinión pública. Disparan proyecciones en cualquier dirección, normalmente apuntando sus balas en la dirección conveniente para quien haya pagado la encuesta. Precisamente porque existe la convicción socialmente amplia de que algunas casas encuestadoras se alquilan al mejor postor, es que la incertidumbre se cierne sobre todo el proceso. ¿Cómo explicar que la tasa de no-respuesta a las preguntas de los encuestadores sigue rondando el 50%? Es debido a la desconfianza que su mismo quehacer y procedencia ha provocado. No son confiables. La no-respuesta es una expresión directa del estado de credibilidad social suspendida que se padece.

Hay dos grandes bloques de resultados de las encuestas. Un bloque le da a Morena una amplísima mayoría de votos y el otro bloque señala un empate técnico entre las candidatas o una leve ventaja a la oposición. Todas concuerdan en que MC no tiene nada que hacer, excepto estorbar en este proceso. Pero si el mismo Presidente expresa que las encuestas sobre la amplia ventaja de su candidata no son creíbles y que existe la posibilidad de la victoria de la oposición, entonces la situación en las filas morenistas debe ser de una gran inquietud.

El voto oculto es lo que tiene al oficialismo sin dormir. Su brillante estrategia hasta ahora ha sido tratar de asustar a esos votos ocultos para que no salgan a votar. Pero sus campañas de terror y hostigamiento han fracasado. Así le ocurrió al jefe de Gobierno, Martí Batres, cuando quiso aterrorizar a la Marea Rosa para que no llegara al Zócalo capitalino, poniendo todo tipo de obstáculos físicos y materiales, además de una contingencia ambiental y los maestros de la CNTE para bloquear la entrada al Zócalo. Todos, absolutamente todos los obstáculos fueron inútiles, y la marcha alcanzó su mayor asistencia de ciudadanos libres a la plaza central de la capital de la República, desde que inició su vida como Marea Rosa. Si de casualidad algunos se asustaron, más fue su indignación y enojo contra el gobierno y su arbitrariedad. Fracasó el intento de acallar las voces de millones. Lo mismo está sucediendo en todo el país.

El hecho sustancial es que el voto de enojo está vivo y se va a hacer presente el 2 de junio. ¿Cuántos puntos porcentuales le habrá agregado a Xóchitl Gálvez y a Santiago Taboada en la Ciudad de México, y a los otros candidatos de oposición en las más de 100 ciudades donde se movilizó la Marea Rosa? No lo sabemos, pero no fueron pocos, porque muchos de los indecisos fortalecieron su convicción de votar a la oposición. Este estado de credibilidad social suspendida está viviendo un proceso acelerado de cambio, preparándose para salir a votar el 2 de junio. El Presidente tiene toda la razón cuando expresa su temor de que una mayoría podría votar en contra de la continuidad de su proyecto. Cada día esa posibilidad se expande en nuevas zonas del país.

Ha llegado la hora de desmontar el fraude de la Cuarta Transformación y su pretendido “segundo piso”. Es hora de seguir construyendo y mejorando nuestra República democrática, liberal, en libertad y tolerancia, aspirando al pleno empleo, seguridad, educación de calidad y servicios de salud para todas y todos. La desviación aberrante de la 4T en el camino de la historia nacional se corregirá el próximo 2 de junio.

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