Días de gloria del comunismo

Con esa interpretación apocalíptica de la economía capitalista mundial va a ser aleccionador escuchar qué sale hoy de la reunión en Cuba, en especial con referencia a Latinoamérica.

El presidente López Obrador es famoso en la comunidad internacional por emplear floridamente lo que se conoce como doublespeak, es decir, en el mismo discurso anuncia dos distintas políticas internacionales, contradictorias entre sí. 

 Especial mención merecen sus reuniones con países latinoamericanos y caribeños, cuando se excluye a Estados Unidos y Canadá. En esas reuniones el Presidente mexicano es famoso por proponer que todos debieran sumarse a organizaciones “soberanas” para excluir a los vecinos imperiales del norte, pero confunde al público cuando, al mismo tiempo y en el mismo discurso, propone crear una sólida comunidad económica “americana”, que obviamente parte de una política de acceso a los beneficios que ofrecen los mercados estadunidense y canadiense. 

 Su viaje a Centroamérica y Cuba no es la excepción. Durante todo el trayecto por cuatro países centroamericanos cercanos a su corazón, AMLO ha atacado sistemáticamente al gobierno de Biden por no atender la petición de financiar sus programas asistenciales favoritos (Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro) en la región Centroamericana, al mismo tiempo que explica a quienes le escuchan que esos apoyos han frenado el narcotráfico en México. 

Una explicación que nadie cree, por cierto. 

 Pero también pide a Biden invertir más en la zona, recriminándole que gasta más en Ucrania que en Centroamérica. 

 Expresó una frase insólita durante su reunión en Belice. A propósito de su propuesta de avanzar en la integración continental, con la exclusión de Estados Unidos, dijo que “sólo a través de una América unida, integrada, hermanada, podremos hacer frente a las turbulencias de la economía mundial y, lo más importante, al peligro geopolítico que representa para todo el mundo el declive económico de Estados Unidos frente a otras regiones, en especial de Asia. En particular, me refiero al avance económico comercial, que puede ser hasta hegemónico, de China”. 

 ¿Declive económico de Estados Unidos? ¿En serio, Presidente? Si dijera declive en referencia a México, podría ser creíble, pero no es creíble en el caso de Estados Unidos. Transformación, sí; declive, no. 

 Alguien tendría que explicarle a AMLO que los chinos proyectan y desean la continuada fuerza económica de Estados Unidos, pues eso asegura su propio crecimiento económico. 

Si decae la economía estadunidense, decaerá la economía china. Otra cosa, diferente, es la competencia y rivalidad que se da, de forma inevitable, entre superpotencias económicas y militares. 

La percepción sobre el “declive” de Estados Unidos es la lectura de su entorno intelectual ultraizquierdista en Palacio Nacional que ha pronosticado el fin del capitalismo desde que Marx escribió, en el Manifiesto del Partido Comunista, que el socialismo en todo el mundo era una “inevitabilidad histórica”. 

La misma interpretación sale de la boca de AMLO, pero como refrito pobrista, refiriéndose al mundo actual. Obviamente, piensa que avanza con paso firme el comunismo chino ante el declive del capitalismo mundial y que México debe mover sus ojos, y su economía, hacia Asia. 

 Con esa interpretación apocalíptica de la economía capitalista mundial va a ser aleccionador escuchar qué sale hoy de la reunión en Cuba, en especial con referencia a Latinoamérica. 

Es posible que se quiera proyectar a Cuba como poseedor de una vigorosa economía, con una sociedad feliz y como heroico promotor del modelo a seguir para toda la región. Será el ejemplo de la “inevitabilidad histórica del socialismo” en Cuba y, ¿por qué no?, también en México. 

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