Como piratas al abordaje
Ante la debacle presupuestal producto de financiar obras faraónicas convertidas en barriles sin fondo, ahora AMLO quiere robar los ahorros de toda la vida a millones de mexicanas y mexicanos para seguir con su festín de ineficiencia, falta de rendición de cuentas y ...
Ante la debacle presupuestal producto de financiar obras faraónicas convertidas en barriles sin fondo, ahora AMLO quiere robar los ahorros de toda la vida a millones de mexicanas y mexicanos para seguir con su festín de ineficiencia, falta de rendición de cuentas y corrupción.
Construye sus obras del Tren Maya, aeropuertos regionales, además del AIFA y la refinería de Dos Bocas, utilizando el tradicional método de las dictaduras de derecha latinoamericanas: a punta del fusil y bayoneta del Ejército. Al designar al Ejército como legítimo y futuro dueño de las obras, les asigna a los uniformados presupuestos públicos que jamás hubieran soñado con tener. Pinochet, Videla, Barrientos y cualquier otro gorila militar de esa lejana ola de gobiernos militares sudamericanos se hubieran ido de espaldas al observar la facilidad con que sus pares mexicanos se hicieron de poder, dinero y negocios.
Utilizando a su partido como instrumento dócil y descerebrado, AMLO ordenó que la Cámara de Diputados aprobara, al margen del dictamen sobre la Ley de Ingresos, la autorización a la Secretaría de Hacienda, encabezada por Rogelio Ramírez de la O, para expropiar libremente todos los fondos de pensiones públicos y privados del país, además de los Fondos de Estabilización aún remanentes, en el caso de que “el gasto público federal así lo requiriera”. Y, según reza lo aprobado por la Cámara baja, el gobierno se compromete a devolver a sus dueños legítimos los fondos expropiados “cuando tuviera condiciones presupuestales para hacerlo”.
O sea, nunca.
La única oportunidad para detener semejante atraco del gobierno federal a fondos que no son suyos reside en el Senado de la República. El espíritu de pirata al abordaje del gobierno de López Obrador y su partido Morena es la peor noticia que haya tenido México en su historia reciente. Al ser gobernado por sujetos que actúan conforme a sus ambiciones más bajas, sin respeto a la Constitución, atropellando el Estado de derecho y comportándose como una dictadura militar, tiene a México colocado a un instante de caer al precipicio del autoritarismo.
En el tiempo que le resta a este gobierno parece decidido a radicalizarse, al extremo de romper con todas las normas legales que establecen el equilibrio entre poderes y eliminar la necesaria ponderación de factores en la gobernanza de la nación. Las hienas morenistas en el Poder Legislativo han optado por dejar de pensar y actúan a control remoto en apoyo “a lo que diga” el Presidente.
El deterioro de la calidad de vida nacional es observado por la comunidad internacional.
A todo esto, ¿qué hacen los 500 “médicos” cubanos que llegaron a México justo en este momento de agravada crispación nacional?
No creo que estén en comunidades remotas atendiendo a los que los médicos mexicanos no quieren ayudar. Más bien, son expertos en asesoría militar, de inteligencia y de diseño de estrategias para no ceder el poder, nunca más, a “la socialdemocracia, mal llamada derecha conservadora”. Es lo que los asesores cubanos de inteligencia han hecho en varios países, como Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Argentina. Los 500 “médicos” no van a resolver ningún problema en comunidades remotas. Los 500 expertos en inteligencia, en cambio, pueden asesorar al gobierno y al Ejército en el desarrollo de estrategias de infiltración, subversión y destrucción de oposiciones, para eso se pintan solos. No es un accidente que a partir del arribo de esos 500 sujetos el gobierno esté doblando a sectores del PRI, lanzando la ofensiva para destruir el INE y el secretario de Gobernación está teledirigido para ser el golpeador mayor de la 4T, amenazando a gobiernos estatales del territorio nacional. AMLO ya usaba la polarización como su instrumento político preferido; los cubanos ayudarán a llevarla a un nivel nunca visto en México.
En esto consiste la nueva estrategia adoptada por el Presidente y su gabinete, los militares y legisladores morenistas. Ahora se conducen como piratas al abordaje del barco nacional para hacerse de toda su riqueza, aunque en el proceso lo hundan hasta el fondo del mar.
