El caso de Rocha Moya y la estrecha relación de Morena con el narcotráfico pega directamente al partido en su línea de flotación. Su legitimidad está en cuestión y su viabilidad como partido gobernante entra en crisis. Mostrando su carencia de un programa coherente, gobierna con ocurrencias. Desprecia el orden y la ley, prefiriendo inventar camino conforme ocurren los hechos que enfrenta. Finge profesar una ideología, pero actúa sin principios y no oculta su fin último: aferrarse al poder, al costo que sea.
¿Cuándo se desencadenaron los hechos que hoy tienen al partido oficial con temor a perder las próximas elecciones? Es difícil saber con precisión cuándo López Obrador conformó su sociedad con el narcotráfico, porque se podía ocultar bajo diversas formas. Pero cuando ya no se pudo ocultar, y recientemente se ha visibilizado, fue en las elecciones intermedias de 2021.
Fue en esas elecciones, estando Morena en posesión de la Presidencia de la República, cuando el motor potente de una sociedad estratégica se armó entre Morena y el narcotráfico. Se dio integralmente en la elección de las gubernaturas y, parcialmente, en las diputaciones federales. Por esa razón ocurrió una diferenciación de votos entre gobernadores y diputados. Mientras Morena arrasó contra la oposición en gubernaturas (ganó 11 de 15), perdió curules de forma importante en diputados y alcaldías.
Hoy, a cinco años de esas elecciones, queda más que evidente lo que ocurrió: el partido oficial, guiado por el presidente López Obrador, construyó una sociedad de gobierno estructural y permanente con el narcotráfico, cuyo propósito era ganar las elecciones en estados clave para Morena y para el propio narcotráfico. Especialmente, pero no exclusivamente, sobre toda la costa del Pacífico mexicano. Esa sociedad de gobierno perdura hasta el día de hoy, y fue crucial para que Morena ganara la Presidencia en 2024 y obtuviera la mayoría calificada en el Congreso de la Unión. Lo que ha cambiado es que esa sociedad ya no se puede ocultar. ¿Cuál es el objeto inmediato de polémica? Que quien destapó la cloaca de la sociedad criminal ha sido el gobierno de EU. Ese solo hecho le permite al gobierno mexicano demandar respeto a la soberanía nacional. Pero es inocultable que detrás del alarido nacionalista se oculta la defensa a la sociedad criminal Morena con el narcotráfico.
Hoy el juego político mayor en México tiene que ver con la adivinanza de quiénes más, de los políticos de Morena, están en las listas estadunidenses, y quiénes están por recibir su indictment de una corte de ese país. La estructura de liderazgo morenista cruje bajo esa amenaza. Desde López Obrador hasta abajo, están todos preocupados. Casi todos los gobernadores, legisladores y funcionarios de gobierno han perdido sus visas para ingresar a EU. Es relevante ahora que Morena está a punto de nombrar sus candidatos a las gubernaturas de Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Sonora, Baja California, Baja California Sur, Nayarit, Colima, San Luis Potosí y Zacatecas. En todos esos estados, los gobernadores morenistas han perdido sus visas. Mario Delgado, mencionado como vínculo central en la operación de dinero del narco hacia Morena, es hoy secretario de Educación que, angustiado más por su futuro que por la educación, anunció la cancelación de clases a nivel nacional ¡por el futbol!
Siguiendo el modelo de Rocha Moya en Sinaloa, los actuales gobernadores de Morena establecieron una sociedad estructurada con el narcotráfico, al incluir nombramientos dentro de las áreas estratégicas de sus gobiernos en justicia, seguridad y economía. Así que los futuros candidatos de Morena a las gubernaturas heredarán estructuras de gobierno ya cooptadas funcionalmente por el narcotráfico. La criminalidad crece en fuerza al poseer no sólo territorios y armas, sino también franjas importantes del propio Estado mexicano, entregadas por Morena.
Ahora que ya se destapó públicamente, Morena no tiene cómo liberarse de su sociedad con el narcotráfico. Es una relación estructural y estratégica. La única forma de salir del encuadre es la destrucción de ambos componentes de la sociedad: Morena y narcotráfico. Éste es el dilema existencial que enfrenta México para poder salir de la perversa sociedad Morena-narcotráfico impuesta por López Obrador.
