Ciudad de las Ideas

Es el nombe del festival de la ciencia más vanguardista ligada a las humanidades y el más importante en Iberoamérica

La Ciudad de las Ideas (CDI) es un festival Internacional de mentes brillantes cuyo propósito es empoderar al ciudadano y exponer las ideas más provocadoras e innovadoras de la ciencia, la tecnología, el arte, el diseño, la política, la educación, la cultura, los negocios, el entretenimiento y otros ámbitos del conocimiento. 

La CDI es el festival de la ciencia más vanguardista ligada a las humanidades y el más importante en Iberoamérica.

La más reciente versión del festival se realizó en la ciudad de Puebla del 16 al 18 de noviembre. La cabeza y curaduría de la CDI es el doctor Andrés Roemer, socio de la Organización No Gubernamental Poder Cívico, A.C.,  en conjunto con Ricardo Salinas Pliego, presidente del Grupo Salinas.

El tema general de este año giró alrededor de “temas quemantes” o burning issues. El domingo 18, el evento culminante del festival fue el encuentro de ideas: Debate sobre el odio (The hate debate). ¿Debiera tolerarse la intolerancia? (Should intolerance be tolerated?).

El tema es, a todas luces, absolutamente pertinente en un mundo donde diferencias, convertidas en intolerancia, se expresan ahora con gran fuerza a través de las redes sociales, entre otros vehículos. En nuestro propio país, la confrontación ruda y seca entre ideas distintas u opuestas adquiere un carácter cada vez más fuerte.    

Los ocho ponentes estaban divididos entre cuatro que abogaban por permitir y tolerar opiniones y expresiones, incluso racistas y cuatro que abogaban por poner límites a la permisividad de un discurso público de intolerancia.

Era de notarse que los cuatro que abogaban por permitir la tolerancia al discurso más intolerante provenían de Gran Bretaña, Hungría y Estados Unidos.

Los cuatro que proponían límites a la expresión de intolerancia provenían de América Latina: Chile, Argentina y México.

La argumentación de los cuatro a favor de tolerar la intolerancia giraba en torno a la necesidad de que fuera la sociedad civil, a través de la educación y la confronta de “mejores” ideas, quien le pusiera límites “de facto” a los discursos de intolerancia, racismo, nazismo, antisemitismo y misoginia.

No veían útil impulsar leyes antidifamatorias, considerándolas ineficaces para frenar la intolerancia, sirviendo históricamente como instrumentos de represión.

Con un enfoque totalmente diferente, los latinoamericanos consideraban que era responsabilidad primordial del Estado poner límites y controles a los discursos de intolerancia, a través de actos judiciales y legislativos.

Prácticamente no le adjudicaron un papel relevante a la “sociedad civil”, por lo que tampoco estimaron importante el sistema educativo, aunque no se opusieron a educar de mejor manera a los ciudadanos.  

¿Sociedad civil contra Estado? ¿Es esa la disyuntiva?

Finalmente, al colocar los ponentes, todos inteligentes y bien informados, en la disyuntiva de estar a favor o en contra de tolerar la intolerancia, el resultado terminó siendo algo maniqueo. Y obligó a dejar fuera muchos temas que giran alrededor de la intolerancia.

La intolerancia en el mundo gira comúnmente a temas raciales, religiosos o ético/morales, de género, políticos y de divisiones entre clases sociales.

Estos temas recorren el mundo, acompañados de una dosis de intolerancia que, cuando no es violencia verbal, puede devenir en violencia física.

¿Cómo tratar las diferencias con civilidad y con la aceptación de cosmovisiones diferentes, pero buscando su convivencia?

Este es el gran reto que nos legó un debate brillante de la Ciudad de las Ideas.

Twitter: @rpascoep

Temas: