Asalto al INE, preparando acción de fuerza
El documento firmado por precandidatos morenistas y sus huestes de partido exigiendo la desaparición del INE es la continuación de la estrategia oficialista cuyo objetivo final es el desconocimiento de los resultados electorales presidenciales de 2024. Uno tiene que ...
El documento firmado por precandidatos morenistas y sus huestes de partido exigiendo la desaparición del INE es la continuación de la estrategia oficialista cuyo objetivo final es el desconocimiento de los resultados electorales presidenciales de 2024.
Uno tiene que preguntarse: ¿de verdad piensan que van a perder la Presidencia en el 2024 y, por tanto, para que eso no suceda tienen que llevar a cabo una obra de destrucción del órgano electoral que, por su trayectoria, ha ganado el reconocimiento y respeto nacional e internacional? Sin esa obra destructora, ¿perderá Morena las elecciones? Las encuestas no confirman ese análisis, por lo menos en este momento. ¿Qué podrían saber, o estar previendo, sobre sucesos o situaciones que podrían cambiar el entorno nacional?
¿Qué postula esencialmente el documento morenista? Con la firma de sus corcholatas principales, excepto Ebrard, y dirigentes y legisladores nacionales y locales de Morena, le declaran la guerra al INE y se comprometen con lograr su desaparición y la creación de un nuevo órgano electoral afín a sus postulados e ideología. Para ellos no existe la posibilidad de un órgano electoral autónomo: o es subordinado a sus intereses o debe ser destruido. Por otro lado, los integrantes de un nuevo órgano electoral deben coincidir con los postulados de su movimiento o serán considerados traidores a la patria. Lo aberrante de sus postulados es que empatan con el espíritu antidemocrático que emana de su pronunciamiento.
Después de estos postulados totalmente contrarios a una sociedad democrática, ¿qué viene? La perspectiva es clara. La idea central de Morena hacia las elecciones de 2024 es desconocer sus resultados, principalmente si son contrarios a los intereses y candidatos de Morena. La cultura política de Morena es históricamente antidemocrática. Por principio, nunca reconoce una derrota electoral, jamás felicita a un ganador contrincante y siempre prepara protestas en contra de lo que llama “fraude electoral”.
En el caso de perder las elecciones en el 2024 la situación es peor: no solamente no aceptará su derrota, culpando al INE de haber obrado en su contra, sino que planea una estrategia de impedir la entrega del poder a una candidatura opositora.
La estrategia la estamos observando hoy, en forma de un ensayo preliminar. La declaratoria del Tren Maya como un proyecto amparado bajo la definición de la “seguridad nacional” para evadir cualquier impugnación legal sobre su realización al margen del marco legal del país es una prueba no sólo de la factibilidad de ignorar la ley, sino también de probar la tolerancia de la sociedad a semejantes agresiones y barbaridades de la autoridad para con la ley.
Entre tanto, el gobierno, en contubernio con sus legisladores, prepara un Plan “B” para el caso de que el Congreso no apruebe sus reformas. Planean cambiar leyes secundarias para reducir drásticamente los presupuestos del INE y del TEPJF, además de aprobar nuevas leyes de comunicación social y propaganda gubernamental que elimine cualquier injerencia que los árbitros electorales puedan tener en el caso de que funcionarios del gobierno o el mismo Presidente decidan hacer proselitismo fuera del periodo de precampaña y campañas.
Morena está preparando a la sociedad para un acto de fuerza. Su argumento “moral” será que siempre postuló que el INE estaba aliado ilegalmente con la oposición para derrotarlo en las urnas. Ante tal complot, juzga que es legítima su decisión de retener el poder con el argumento de que declarar ganadora a la oposición es un atentado a la “seguridad nacional” dado el carácter “ilegal” de tal declaratoria por el INE. Así, López Obrador podrá retener el poder, en acuerdo con las Fuerzas Armadas, por tiempo indefinido, hasta que “concluya” la amenaza a la seguridad nacional para México. ¿Y cuándo será eso, se puede preguntar? Cuando López Obrador lo estime conveniente. ¿Un año, cinco años, diez años?
Aparte de lo antidemocrático y golpista de sus intenciones, Morena descubre otra faceta suya: piensa que es posible que pierda las elecciones presidenciales del 2024 y, por tanto, se prepara para evitar ese escenario, por la fuerza si es necesario.
