AMLO va por la reelección
No será estorbo para él que su partido haya postulado una candidata al puesto de Presidente. Eso no será estorbo para que siga detentando a plenitud el poder político.
Hoy, 5 de febrero, AMLO presenta su plan de gobierno para asegurar su reelección. Presentará su visión del México que quiere gobernar. Quiere un país donde el Ejecutivo sea todopoderoso y no sujeto a cuestionamientos, obstáculos institucionales ni transparencia en su camino para ejecutar su plan a plenitud.
No será estorbo para él que su partido haya postulado una candidata al puesto de Presidente. Eso no será estorbo para que siga detentando a plenitud el poder político. Esa candidatura dependerá de él y de su magnificencia para que siga detentando, o no, el cargo de Presidente.
Ya todos conocemos a López Obrador. Cuando jura que nunca haría algo, lo está diciendo porque ésa es su manera de afirmar que lo hará. Cuando dice que regresará los militares a sus cuarteles, lo dice porque no quiere hacerlo. Cuando anuncia que está prohibido prohibir, es porque piensa en prohibir muchas cosas. Cuando afirma que su gobierno será tolerante a todas las expresiones y opiniones, lo dice porque no piensa tolerar ninguna expresión disidente.
Más al punto de este texto, cuando dice que va a salir de la política al término de su gestión y no opinará más sobre asuntos públicos, lo dice porque piensa hacer exactamente lo contrario. No sólo piensa seguir activo en la política, sino que aspira a seguir gobernando el país. ¿Si Bukele puede reelegirse a pesar de la prohibición expresa en la Constitución de su país, por qué no puede hacer lo mismo Andrés Manuel López Obrador?
Lo que presentará el 5 de febrero no sólo es su ideario de país, sino que es una instrucción a su candidata acerca de lo que debe pensar y opinar, y cómo. Versará sobre la integración de la estructura esencial del Estado mexicano, sobre el Poder Judicial, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el carácter de la Guardia Nacional y el Ejército, sobre las pensiones, sobre la necesidad de desaparecer los órganos autónomos, incluyendo el INE, el modelo energético del país, la financiación ad infinitum de sus obras, entre otras cosas.
La presentación del 5 de febrero es, de facto, un modelo de Constitución nuevo y radical de país que propone López Obrador. Y lo propone como el velado y secreto candidato que es. Se lo impone a su candidata, a su partido y lo quiere imponer al país. Es la conducta no de un Presidente saliente, sino de uno que aspira al cargo.
En el caso de López Obrador, su propuesta de febrero es la forma que ha encontrado para impulsar su reelección. Incluso la propuesta posee un recurso adicional, que requiere de la mayoría calificada en el Congreso. Esa mayoría calificada que tuvo y no supo qué hacer con ella. Ahora, sí sabe. Y la quiere no sólo para impulsar las medidas que propone. Quiere la mayoría calificada para lograr su reelección.
Puede ser una reelección parecida a la que hizo en Iztapalapa con Juanito y Clara Brugada. Es decir, eventualmente promover la renuncia de Claudia y tomar él su lugar, con el aval del Congreso. Para ello, López Obrador podría ser el secretario de Gobernación en el gobierno tambaleante de Claudia. Otra opción sería esperar a que se cambie la Constitución y, así, permitirle la reelección en 2030.
Pero su ansiedad no le permitirá esperar tanto. Necesitará retomar las riendas del poder antes. El éxito de su maniobra dependerá, sin embargo, de varios factores. En primer lugar, de que su candidata gane la elección en 2024. Segundo, de que la sociedad esté en ánimo real de semejante tribulación. En tercer lugar, si los poderes fácticos internos y externos lo permiten. Y, por último, de si la salud le alcanza para semejante destrucción mayor de la República.
No lo duden: pase lo que pase, el 5 de febrero es el inicio de la campaña reeleccionista de López Obrador.
