El reencuentro: Bejarano y AMLO
René Bejarano regresa a su lugar de origen. Se coloca de lado de Andrés Manuel López Obrador, más que de Morena. Para él es estratégico volver a ese lugar, y ahora lo recibe AMLO para apaciguar el efecto negativo que está generando en Morena la ruptura con Ricardo ...

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
René Bejarano regresa a su lugar de origen. Se coloca de lado de Andrés Manuel López Obrador, más que de Morena. Para él es estratégico volver a ese lugar, y ahora lo recibe AMLO para apaciguar el efecto negativo que está generando en Morena la ruptura con Ricardo Monreal, sabiendo que el movimiento bejaranista apoyó a Monreal. De su movimiento votaron siete mil 443 personas a favor de apoyar a AMLO, de un total de diez mil. Son cifras que hablan de un movimiento desfalleciente y extinguiéndose. Son el número de personas que se reúnen en la explanada de cualquier delegación capitalina para celebrar el Grito. Dirán que fueron delegados representando a muchos grupos por todo el país, pero no convencen.
¿Qué gana Bejarano al regresar con AMLO? Por lo pronto, logra su santificación y sale de la sombra del ostracismo en la que ha habitado desde que fue descubierto recibiendo dinero a manos de Carlos Ahumada, cuando era el secretario particular del jefe de Gobierno López Obrador. De esa época Bejarano es recordado por el servicio que le brindó a AMLO en dos esferas: diseñó la ruta para ordeñar fondos públicos hacia su partido y el jefe de Gobierno e, igualmente importante, instrumentó la estrategia del uso de políticas sociales y asistenciales para controlar una masa de votantes pobres útiles en la Ciudad de México. En esto último simplemente le mejoraron la operación al PRI, donde había aprendido los básicos.
Resulta entendible el movimiento de absolución, en estos tiempos cuando se ve a tanto político buscando salvación en las aguas benditas del río AMLO. Ladrones, asesinos, corruptos, mentirosos, aventureros, oportunistas, narcotraficantes, conversos: todos se congregan a las orillas de ese río para ser salvados. El pastor ha decidido aceptarlos a todos y bendecirlos, porque está convencido de que esa es la ruta a la salvación máxima: la Presidencia de la República, que no a la democracia. Cree que cualquier movimiento en su dirección es un movimiento en la dirección correcta.
Se forma detrás de López Obrador un ejército cuya presencia difícilmente genera confianza. Lado a lado, Bejarano y Sheinbaum recibieron dinero de Ahumada y vivieron la buena vida, en aquellos tiempos. En el caso de ella, es cierto, aparentemente fue por interpósita persona: su marido en ese tiempo era delegado en Tlalpan, pero ella se dedicó, como secretaria de Medio Ambiente, a llenar la ciudad de concreto y construcciones ilegales. Finalmente se juntan los mismos rostros de esos tiempos cuando la corrupción se instaló como sistema de gobierno en la Ciudad de México y la impunidad se repartía como premio por la lealtad férrea a la “causa”, y donde la palabra “democracia” era parte de la hueca y poco creíble demagogia rutinaria. Hoy ofrecen a la ciudad lo mismo: un discurso mesiánico envuelto en un sistema de gestión pública anclada en la impunidad y la complicidad. Ese es el sello distintivo de gobierno que describe al nuevo desfile de santificados que aspiran, ahora, a tomar la ciudad por asalto.
No hay peor gobernante que el que busca el poder por sed de venganza, no por deseo de servir. ¿Bejarano desea servir o vengarse? La pregunta es igualmente válida para Sheinbaum, porque ambos vienen de las sombras del ostracismo por sus conductas delictivas anteriores.
Los Godos quieren tomar la ciudad.
@rpascoep