Fracaso de la OEA

La crisis política, social y económica de Venezuela ha llegado a extremos alarmantes

México comprometió su prestigio en la reunión de la OEA efectuada en Cancún la semana pasada, y salió perdiendo.

Quiso promover una resolución sobre Venezuela que iniciaba de un cuestionamiento al gobierno de ese país, planteaba la necesidad de que volviera a la institucionalidad constitucional reconociendo a la Asamblea Nacional (Congreso del país), emitiera la convocatoria a elecciones constitucionales que demanda la oposición  y rechazaba la Constituyente convocada por el gobierno que pretende sustituir al Poder Legislativo por un cuerpo dominado por el presidente Maduro

La crisis política, social y económica de Venezuela ha llegado a extremos alarmantes, por su costo humano. El sufrimiento de todas las clases sociales difícilmente puede ser ocultado por la retórica falsamente izquierdista del régimen.

 La verdadera izquierda en Venezuela reconoce que el régimen se sostiene con base en la represión, el autoritarismo, la corrupción y la complicidad entre sectores civiles y militares con el narcotráfico, coincidiendo con el análisis de  la Mesa de Unidad Democrática (MUD), agrupación de la oposición de la más diversa orientación ideológica, incluyendo las expresiones de la derecha venezolana.

Lo que se ha constituido en Venezuela es un narco Estado, sostenido por el negocio de actores del Estado con el narcotráfico y la negociación de las prebendas del petróleo con países vecinos, último suspiro de la propuesta bolivariana de Hugo Chávez.

Esta combinación de narcotráfico y petróleo le ha dado una capacidad de resistencia social tenaz al régimen madurista.

Siendo así las cosas de desastrosas en Venezuela, ¿cómo se explica el fracaso de la diplomacia mexicana en Cancún? Varios son los factores que influyeron en este resultado. 

Un primer elemento fue el análisis deficiente del lado mexicano acerca de la génesis que ha seguido la crisis venezolana y, particularmente, la fuerte relación con los países del Caribe que Cuba y Venezuela han cortejado durante años y a los que México ha ignorado por igual número de años.

La relación entre ellos se ha dado en terrenos de colaboración y apoyos económicos, no sólo por endeudamiento de la factura petrolera. Cientos de médicos caribeños fueron educados en Cuba, al igual que maestros de primaria, secundaria y preparatoria. Miles de profesionistas caribeños son egresados de universidades de Cuba. La relación política de Cuba con el Caribe fue transferida a Venezuela. 

En segundo lugar, México no cuidó las formas y apareció como el instrumento de Washington en este caso.

Videgaray personalmente es visto por muchos en América Latina como recadero de la Casa Blanca, lo cual resta autoridad moral en sus planteamientos.

México, el país más insultado en el hemisferio por Trump, aparentemente se hinca ante él, sumiso. Así que, al hacer su planteamiento, fue tomado con reticencia por unos y con desprecio por otros.

Igualmente la ausencia de Tillerson en Cancún debilitó la posición condenatoria a Venezuela. ¿Si a la voz cantante no le interesaba el caso, por qué atender al recadero? Esa era la lógica de El Salvador, que rompió filas con México, restándole fuerza al planteamiento condenatorio, al igual que la República Dominicana, cuando se abstuvieron, al igual que Antigua y Barbados y Granada, entre otros.  Es verdad que entre caribeños y centroamericanos le deben más de tres mil millones de dólares a Venezuela por concepto de consumo petrolero.

Los muertos ocurren diariamente en Venezuela, mientras México puso en entredicho su prestigio histórico en la OEA. 

                ricardopascoe@hotmail.com  Twiter: @rpascoep

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