1 de mayo sin la clase obrera

El modelo de gobernanza de Morena es individualizar a la población para que extienda la mano a recibir el dinero que le regala el gobierno.

Hoy se celebra el día en que la clase obrera mundial se le para enfrente al capital y exige su lugar en la mesa de negociaciones del bienestar general de la sociedad. Considerando que este día se celebra en casi todo el mundo, ¿por qué la clase obrera se encuentra en un rezago tan grande con relación al capital? ¿Por qué la desigualdad mundial tiende a crecer en vez de disminuirse?

Según la Organización Internacional del Trabajo, la tasa de sindicalización decrece año con año a escala mundial. Ahora está rondando el 13.7%, en promedio, de la fuerza de trabajo mundial. Igualmente, en México. Nuestro país tiene una tasa de sindicalización muy baja, del 12%, lo cual ocurre ante el hecho de que una mayoría de trabajadores del sector formal no están sindicalizados. Y la totalidad de trabajadores del sector informal, que son la mayoría de la fuerza de trabajo empleada, no cuentan con medidas de protección, y mucho menos de organización sindical.

Los países de Europa tienen las tasas de sindicalización más altas del mundo libre, oscilando entre el 67% (Dinamarca, ese país que tanto admira AMLO) hasta el 23% (Gran Bretaña, cuna del estudio de Marx y Engels). China, Cuba y Corea del Norte tienen tasas altísimas de sindicalización, pero la afiliación es forzosa en esos países, y no existe libertad para ir a la huelga ni para organizar protestas industriales. Es debido a ese control sobre la fuerza de trabajo que el capital internacional gusta tanto de producir en China, por ejemplo.

A partir de la firma del T-MEC, se instaló un mecanismo de vigilancia, impugnación y corrección sobre los mecanismos establecidos para asegurar el derecho de los trabajadores a elegir a sus dirigentes sindicales libremente y sin coacciones de cualquier índole. A través de ese mecanismo, acordado trilateralmente, más de 15 procesos lectivos de direcciones sindicales se han llevado a cabo con la vigilancia de representantes de los tres países firmantes. El propósito final de la intervención de observadores de los procesos internos de elección de dirigentes y la ratificación de contratos colectivos de trabajo es con la intención de asegurar los procesos democráticos internos en los sindicatos.

Y ha sido el INE el que coordinó los distintos procesos electorales. Así, el prestigio internacional de nuestro órgano electoral, tan atacado y vilipendiado por el gobierno obradorista. Para ello, el INE fue integrado como parte de la Junta del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral. Su primera misión fue la observación y certificación del proceso de legitimación del Contrato Colectivo del Trabajo de la planta de General Motors en Silao, Guanajuato.

Mientras tanto, organizaciones sindicales dispersas y poco orgánicas han planteado asistir a marchas diversas al Zócalo. El Congreso del Trabajo discutió asistir para mostrar toda la fuerza de sus menguadas organizaciones sindicales. Otros, como los sindicatos universitarios, asistirán con la poca fuerza que aún representan en el país, al igual que el SME en su fragmentación progresiva. En suma, el sindicalismo mexicano es una fuerza desarticulada, fenómeno curioso en un país con un Presidente que dice ser de izquierda. Los líderes de izquierda en Sudamérica cuentan con organizaciones obreras sólidas. Lula viene del sindicato metalúrgico, los peronistas formaron sindicatos históricamente, la CUT chilena apoya a gobiernos de izquierda, Petro cuenta con el apoyo de algunas centrales obreras, aunque no todas. ¿Y México?

Morena no es un movimiento que crea sindicatos. Ni siquiera cree en ellos ni en su utilidad política. No, el modelo de gobernanza de Morena es individualizar a la población para que extienda la mano a recibir el dinero que le regala el gobierno. Su modelo promueve la fragmentación social, no la organización sindical o agrícola. No quiere trabajadores organizados, pues son más difíciles de manipular.

Esa fragmentación social cumple con el sueño de Morena por controlar a la población para que sean súbditos obedientes y electores fieles. Los sindicalizados son un problema porque discuten, alegan, demandan. Eso no le gusta a AMLO ni a Morena. No hay lugar para ellos en su modelo de gobierno. Para ellos, la clase obrera es una entelequia del pasado neoliberal.

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