Una muerte por posible peste neumónica en el poblado de Shélejov, Rusia, pasó de ser un tema regional, a uno completamente mundial.
La coyuntura internacional volvió a Rusia. Esta vez tiene que ver no sólo por la guerra, sino también por el extraño fallecimiento de Daria Shipilova, investigadora y laboratorista del Instituto de Investigación Antipeste de Irkutsk para Siberia y el Lejano Oriente.
Su caso está generando preocupaciones, historias, noticias falsas, tendencias y preguntas sin poder resolver. Pareciera que hay algo en su muerte que no se entiende del todo y que no se quiere dar a conocer. Los días han pasado y Rusia trata de hacernos saber que no sucedió algo extraordinario o de gran impacto. Fuera de Rusia, la inquietud crece a pasos agigantados porque no hay claridad si la muerte de Shipilova fue un asunto aislado o si ya generó como tal un brote de peste local, regional o mundial. Se está pidiendo desde Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud más información sobre el suceso sin tener grandes respuestas.
Artículos, investigaciones y reportajes sobre lo acontecido han sido borrados o bloqueados por el Servicio Federal de Supervisión para la Protección de los Derechos del Consumidor y el Bienestar Humano (Rospotrebnadzor). La huella de cualquier noticia, rumor o declaración ha sido supervisada por el mismo organismo federal. Todo se realizó con rapidez y cautela desde el pasado 2 de octubre, día en que se hizo oficial la muerte de la investigadora rusa en el hospital de Shélejov. La misma titular del Rospotrebnadzor, Anna Popova, tuvo que viajar de emergencia a Irkutsk, ciudad donde se encuentra el instituto antipeste y donde trabajaba Daria Shipilova. Las acciones fueron contundentes e inmediatas: aislar por casi tres días a conocidos, familiares, vecinos y personas que estuvieron cerca de la occisa. Se utilizó a todo un aparato del FSB y del mismo Rospotrebnadzor para controlar la situación en Shélejov, Irkutsk y el óblast de Irkutsk (sureste ruso). Grupos de personas no identificadas acudieron al edificio de la calle Boronezhkaya a las afueras de Irkutsk, lugar donde vivía la investigadora. Se preguntaron datos y se desinfectó el edificio en tres ocasiones dejando olores fuertes. Los mismos inquilinos preguntaron a las personas no identificadas sobre las acciones de desinfección. Se respondió que una mujer que habitaba en el edificio había fallecido por posible peste.
Al trascender los días, se supo que Daria Shipilova fue hospitalizada desde el 29 de septiembre. No presentaba temperatura o fiebre, pero su estado clínico empeoró al ir pasando las horas. Falleció durante la madrugada del 2 de octubre.
Los rumores en torno a su muerte han ido aumentado a través de los últimos días de esta semana, pero por el momento no hay una versión oficial. Lo más cercano que se tiene es por una neumonía, pero son sólo versiones de médicos o personas que trabajan en el área de salud de Irkutsk. Otros hablan sobre el posible accidente o un mal manejo con un tubo de ensayo que contenía una cepa de peste.
Ante esto, creo que cuesta trabajo creer que fue una neumonía, un tubo de ensayo o un accidente. ¿Se salió o se iba a salir algo de control con una cepa de peste? ¿Qué salió mal?
Sea verdad o mentira lo que sucedió con Daria Shipilova, me parece que nunca lo sabremos. Mucho menos por parte del gobierno ruso.
Mientras tanto, todo volvió a la normalidad en Shélejov e Irkutsk.
NOTA DIPLOMÁTICA
1- ¿Un arma biológica o mera investigación?
