Estamos, prácticamente, a un mes del conflicto militar entre Irán, Estados Unidos e Israel. Un conflicto que, si bien es de tres países, se ha convertido completamente en un tema regional por la magnitud de los hechos y la importancia de los países de la zona en la esfera de los hidrocarburos. Lo regional, me parece que siempre estuvo sobre la mesa y se cumplió a cabalidad. Irán, en todo momento, dejó en claro lo que pasaría si se le atacaba. Estados Unidos sabía de los riesgos inminentes y cómo sus principales aliados en la zona del Golfo sufrirían respuestas más que incómodas por parte de Irán.
Los ataques al país asiático pasaron de ser preventivos a dos operaciones militares en conjunto que supuestamente representan el inicio y el fin del régimen iraní que todavía conocemos hasta el día de hoy. Sea verdad o mentira que los objetivos se alcancen y cuál sea la duración para alcanzarlos, es de llamar la atención cómo Irán sigue resistiendo de una manera muy sólida. Se entienden las bajas, las muertes de grandes perfiles, personalidades políticas y el mismo ayatolá Alí Jamenei, pero es impresionante cómo la estructura política es tan fuerte y fácil de reemplazar. Sigue intacta con pequeños rasguños y con la capacidad de responder si es necesario. Lo estamos viendo.
Ante esto, recuerdo que semanas antes del furor y las operaciones militares en Irán, al régimen se le tachaba como una amenaza próxima debido a sus formas y el peligro que representaba su enriquecimiento de uranio al tratar de crear armas nucleares. Me hago las siguientes preguntas: ¿Era completamente una amenaza, al punto de comenzar un conflicto regional que está trayendo tantos problemas ya en todo el mundo? ¿Será que los cálculos no salieron bien para Estados Unidos e Israel?
Tengo mis reservas, pero me da la impresión de que la administración de Donald Trump sí tenía contemplados diversos escenarios y desenlaces. Aun con todo, firmemente creo que Irán ha sido subestimado en todo momento por muchos actores políticos.
¿Usted pensó que Irán dejaría las armas después de los primeros días de ataques y de las desastrosas pérdidas en Teherán?
Realmente, la mayoría de los pronósticos daban al menos cuatro semanas. En un escenario complicado, se hablaba de dos o tres meses. La inteligencia estadunidense, por su lado, ha reportado que el conflicto se podría prolongar hasta septiembre.
Irán ha sabido responder y defenderse al instaurar desconcierto en toda la región. Drones, misiles y estrategias han funcionado para generar frustración en el presidente más poderoso del mundo.
Las amenazas y los ultimatos se contestan con comunicados calibrados acordes a lo que se recibe desde Washington o Tel Aviv.
Teherán sabe que se encuentra vulnerable, pero juega con los recursos que tiene. El chiste es crear desorden, devastación y desesperación en los precios del petróleo o en la balanza de la economía mundial. Lo hace bien.
Con lo explicado, pareciera que las operaciones militares actuales en Irán no serán suficientes, sino ahora, se necesitaría una invasión terrestre en territorio iraní. El mismo mandatario estadunidense lo ve viable y empieza a transferir a más de dos mil tropas hacia Oriente Medio.
Echarse para atrás lo dejaría en ridículo. Lo empezado no se puede detener. Mucho menos con su ego.
Intenta dar una pausa para tratar de negociar con Irán, pero, sinceramente, considero que es para ganar tiempo.
Las negociaciones no han llevado a nada entre Estados Unidos e Irán. Será lo mismo en esta ocasión. No hay condiciones ni tiempo.
