¿Hasta cuándo, Trump?
Los mismos republicanos están dañando la democracia estadunidense.

Ricardo Ortiz Esquivel
Internacionalística
Cada semana que pasa el dilema de las elecciones presidenciales en Estados Unidos va bajando paulatinamente. La mayoría de los estados que conforman la Unión Americana han estado certificando sus resultados de manera progresiva sin tenerle miedo a las represalias trumpistas o a las demandas que puedan presentar los abogados del todavía presidente Trump.
Cada semana que pasa miembros del equipo legal o de la campaña presidencial trumpista declaran anónimamente que la pelea por la Casa Blanca se terminó, o simplemente deciden quedarse callados y esperar la derrota oficial.
Los abogados republicanos saben que el reloj no para y se va acabando cualquier ilusión de ganar, al menos, una demanda “grande” que pueda revertir el resultado de la elección. Se sabe que existen más de 50 demandas por parte del equipo legal de Trump, pero alrededor de 43 han sido rechazadas.
Todas las demandas que han sido “ganadas” por el equipo legal republicano no pasan de los reconteos o de algún tipo de investigación sobre votos sospechosos.
Sin embargo, recientemente se presentó una demanda del estado de Texas que busca revertir la derrota electoral trumpista y descartar los resultados de la votación en cuatro estados. El litigio también obtuvo el apoyo de otros 17 estados. Dicha demanda iría hasta la Suprema Corte de Estados Unidos, pero existen muy pocas posibilidades de éxito y carece de mérito legal.
¿Lo puede creer usted? Los mismos republicanos están dañando a la democracia estadunidense.
Y es tanta la desesperación por parte del mismo Donald Trump que ha declarado de manera irresponsable sobre el hecho de que el FBI y el Departamento de Justicia podrían estar coludidos con el “robo” de la elección.
El mismo fiscal general, William Barr, estaría pensando en dejar su puesto antes de que el mismo Trump decida correrlo.
¿Cuántos funcionarios ha corrido Trump en las últimas semanas?
Por otra parte, debemos recordar que el 5 de enero en Georgia se juegan dos escaños para el Senado. La preocupación existe dentro del Partido Republicano, por el hecho de que el presidente Trump estaría dividiendo el voto dentro de Georgia con su nula aceptación a la certificación que le da la victoria a Joe Biden en ese estado. Pero también el hecho de que en su más reciente visita a Georgia el presidente continuó con sus mentiras y fantasías sobre la elección. Georgia es la única esperanza que les queda a los republicanos para controlar el Senado.
Si los demócratas ganan el Senado, se llevan el Capitolio completo.
Y las cosas van tan mal, que el abogado del tinte negro, R. Giuliani, dio positivo a covid-19 y fue hospitalizado en Washington. Ayer fue dado de alta. ¿Otra víctima más de una pandemia que sólo ha sido minimizada por el presidente de Estados Unidos? Con esta dura noticia, lo único que podemos esperar es que todo se desmorone dentro de su equipo legal.
Se prevé que la familia presidencial pase sus vacaciones decembrinas en la residencia de Mar-a-Lago, Florida, y se rumora que sólo regrese a la Casa Blanca para sacar sus últimos tiliches y preparar la escapada junto con los indultos presidenciales.
¿Hasta cuándo, Trump? ¿Hasta cuándo dejará de mentirle a sus seguidores y a la democracia estadunidense? ¿Hasta cuándo entenderá que sus acciones desfavorecen a los republicanos y a su situación legal después de la presidencia?
Lo único que le importa es su ego y el poder, no el pueblo estadunidense o la democracia de su país.