¿Donald Trump hizo sentir incómodo a Rusia?

Las declaraciones sobre Rusia y el conflicto ucraniano, por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la 80 Asamblea General de la ONU, en las reuniones con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y en sus redes sociales, llegaron al Kremlin de manera ...

Ricardo Ortiz Esquivel

Ricardo Ortiz Esquivel

Internacionalística

Las declaraciones sobre Rusia y el conflicto ucraniano, por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la 80 Asamblea General de la ONU, en las reuniones con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y en sus redes sociales, llegaron al Kremlin de manera directa. No tardaron en ser tendencia mundial. Los mensajes tenían destinatario sin escalas.

En Moscú calaron los comentarios muy al estilo del actual mandatario estadunidense. Llamar a Rusia un “tigre de papel” no gustó nada al portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov. Desde un programa de radio de la cadena RBK, Peskov respondió que Rusia está más asociada con los osos y que de ninguna manera Rusia es un “oso de papel”. El portavoz del Kremlin aseguró que el diálogo continúa con Estados Unidos, pero que está siendo muy complicado poder estabilizar las relaciones bilaterales entre ambos. Le molestó que el mandatario ucraniano esté influenciando de manera errónea y aprovechada al presidente más poderoso del mundo.

El expresidente de la Federación de Rusia y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación de Rusia, Dmitry Medvedev, por su parte, publicó en sus redes sociales un mensaje con tono amenazante y sarcástico. Muy a lo ruso siendo escrito en inglés. El mensaje me recordó al típico hombre ruso borracho que vocifera como un “gopnik” para que todos le tengan miedo.

El ambiente, en general, dentro de Rusia sigue siendo controlado por el gobierno. Sin embargo, empieza a preocupar en varias regiones el desabasto de gasolina y las largas filas que se deben hacer para cargar combustible. ¿Por qué? En los últimos meses, Ucrania ha tenido efectividad en atacar depósitos de petróleo y refinerías a lo largo del territorio ruso.

Otra cuestión importante y que me parece trascendente dentro de Rusia es el sentimiento de saber que no se está avanzando tanto como antes dentro de Ucrania y tampoco en Kursk, Ucrania.

Rusia, en estos momentos, está ocupada dentro de Ucrania y trata de defenderse de los drones ucranianos, pero también, pone su atención en Europa; específicamente en Europa del Este y en Escandinavia.

Lo que sucede no es aislado ni tampoco nuevo, pero en el último mes, vaya que Rusia ha sido protagonista de violaciones al espacio aéreo de la OTAN. ¿Es un mero accidente, una confusión o un error humano? Claro que no.

Rusia ha aprovechado la debilidad europea y la poca seguridad que Estados Unidos pretende otorgar al flanco oriental de la organización trasatlántica.

La cumbre en Alaska entre Putin y Trump fue un hecho clave. Dio grandeza y envalentonó a Rusia. Trump ha sido suave con Putin. Rusia sabe que puede poner a prueba a la OTAN. Sabe perfectamente que la OTAN en su flanco oriental tiene debilidades. Rusia sabe que puede volar sus drones y aviones llegando a un límite. Sabe perfectamente que una chispa puede abrir un frente en su flanco occidental. Rusia puede decir misa, pero comprende cabalmente lo que está haciendo en Europa. Lejos quedaron las victimizaciones y las posibles líneas rojas. El que las cruza y el que las genera es el invasor.

Ante esto, me pareció significativo el que Donald Trump haya dado de alguna u otra manera un giro de 180 grados en su pensamiento sobre la guerra en Ucrania, como también, permitir a la OTAN derribar drones rusos si violan espacio aéreo europeo.

Realmente, yo no sé si sea un game changer como lo piensa Zelenski o si tiene una nueva posición, pero Trump hizo sentir incómodo a Rusia.

Es lo esencial.

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