Sobre una estrategia integral en materia de seguridad

No cabe duda que el presente sexenio pasará a la historia como el más violento y sangriento de nuestra generación. No sólo por los 180 mil muertos que se contarán para el próximo año, sino por el cinismo con el que fue abordado el tema. Por eso, la administración ...

No cabe duda que el presente sexenio pasará a la historia como el más violento y sangriento de nuestra generación. No sólo por los 180 mil muertos que se contarán para el próximo año, sino por el cinismo con el que fue abordado el tema.

Por eso, la administración que tome las riendas del país para el 2024 deberá plantear una estrategia que se alimente de los conocimientos de expertos y las experiencias adquiridas durante las últimas dos décadas.

Si bien uno de los principales ejes de un plan que sirva deberá ser el replanteamiento de la Guardia Nacional bajo un esquema de profesionalización y transparencia de carácter civil, se deberá abordar una estrategia de forma integral con la idea de pacificar a México desde lo más profundo de la sociedad.

Es necesario terminar con la cultura de la ilegalidad que está tan inmersa en todos los rincones del país, desde el culto a la narcocultura, hasta el desdén por el Estado de derecho.

También, volver a conectar el tejido social, que claramente se ha ido rompiendo –por diversas razones– en los últimos años. Crear una conciencia de sociedad donde los individuos se vean reflejados en los demás e identificados con su entorno.

En este esfuerzo no bastan las acciones del gobierno, sino que es fundamental sumar a la sociedad civil. Hacerla corresponsable del rumbo del país. Que los mexicanos se sepan parte de algo más que su simple individualidad.

Por otro lado, se necesitan recuperar los espacios públicos para volverlos un lugar seguro, de todos. Los parques, las calles, los monumentos y murales son justamente en donde convivimos y de ahí la importancia de transformarlos. En el fondo, se necesita crear comunidad.

Como ejemplo, se puede aprender del plan Todos Somos Juárez impulsado por el presidente Felipe Calderón. El programa estableció 160 acciones en temas de economía, empleo, salud, educación, desarrollo social y seguridad, dirigidos a reconstruir el tejido social y la convivencia de los residentes de esa ciudad que vivía sus peores momentos de violencia. La estrategia logró disminuir el índice de homicidios, de 3 mil en 2010 a 259 en enero de 2014.

Adicionalmente, para lograr esa transformación y darle la vuelta al problema de la violencia es necesario seguir trabajando en generar oportunidades para los jóvenes, que son la carne de cañón para las organizaciones criminales.

Los números muestran que han sido, en muchos sentidos, olvidados por las políticas públicas. Lo único que ha hecho el gobierno federal es repartirles dinero en lugar de llevar a cabo programas focalizados y cuyos resultados sean medibles.

Ejemplo de ello es la reducción del presupuesto del Instituto Mexicano de la Juventud. En 2018 era de 311 millones de pesos y este año es de apenas 122.

El único estado que se ha tomado en serio el tema y ha buscado invertir en los jóvenes es Guanajuato. Su instituto para el desarrollo y atención de las juventudes tiene en 2023 un presupuesto de 348 millones de pesos –más del doble del de la Ciudad de México–, mientras en Hidalgo apenas se le dedican al tema 7.5.

Los ciudadanos estamos esperando que se haga un planteamiento serio de lo que se va a hacer durante los próximos seis años y se tomen las medidas para dejar de seguir cavando 30 mil tumbas cada año. Al gobierno le toca coordinar, pero todos tenemos que participar.

*Maestro en Administración Pública

por la Universidad de Harvard y profesor en la Universidad Panamericana

Twitter: @ralexandermp

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