Los castillos de arena del Presidente

La realidad se está terminando por imponer.

Se siente dueño de la verdad y está convencido de su infalibilidad. Incluso está seguro que puede cubrir con su manto de “santidad” a todos los que se rinden ante su –lo que él llama– “autoridad moral”.

El presidente López Obrador ya lo ha dicho, su estrategia es repetir mil veces una mentira para que se convierta en verdad, al mero estilo de Joseph Goebbels. Sabe que puede manejar narrativas, como su presunta incorruptibilidad, aunque hayamos visto videos de sus cercanos recibiendo fajos de billetes o estén probados los negocios millonarios de sus hijos a costa del erario.

Piensa que Epigmenio Ibarra –que, por cierto, ha recibido cientos de millones de pesos del gobierno–, ese ideólogo del régimen que ha creado esos castillos de arena por décadas, va a lograr que los mexicanos pasemos la página, como si nada, frente a los escándalos de corrupción y de la cercanía de nuestras autoridades con organizaciones criminales que han financiado sus campañas políticas.

Ahora, dos medios internacionales de probada reputación y “autoridad moral” reconocida globalmente, lo tunden y le demuestran que no basta subirse a su púlpito en el Palacio Nacional a gritar sinsentidos para cambiar la realidad.

Después del reportaje de investigación publicado por ProPublica el 30 de enero de este año y que ha sido fuertemente atacado por el presidente López Obrador, el viernes pasado el medio emitió un alcance en donde contesta y explica todos los señalamientos del mandatario.

Entre otras cosas, refiere que “la táctica de atacar a los reporteros que revelan verdades incómodas es tan vieja como la democracia misma. Pero el auge de los medios sociales ha elevado el poder de los ataques contra los periodistas a nuevas alturas. Los políticos como López Obrador ahora pueden usar sus plataformas para decir lo que quieren de un reportero y después dar un paso atrás mientras ejércitos de bots y amigos amplifican el mensaje a través de Internet”.

Remata ProPublica: “esta experiencia puede ser difícil para los reporteros estadunidenses. Pero es un asunto mortalmente serio en México, donde se mata con impunidad a los periodistas que investigan el crimen organizado y la corrupción oficial. Según el Committee to Protect Journalists (Comité para proteger a periodistas), más de 100 reporteros, editores y fotógrafos mexicanos han sido asesinados tan sólo desde 2010. Los 13 asesinados en 2022 representan una cifra histórica”.

Por otro lado, The Economist publicó el 8 de febrero una nota donde señala que el gobierno de López Obrador está empañado por las acusaciones de corrupción en su contra y de sus familiares. “Lo cierto es que Andrés Manuel López Obrador ha hecho demasiado poco para solucionar ese problema en la sociedad mexicana”.

En el fondo se trata de estructuras de arena construidas con la sangre, sudor y lágrimas de los mexicanos, aprovechando las grandes cicatrices de nuestra naciente democracia.

Por eso, esos impresionantes castillos de arena que fue construyendo el mandatario por una década de la mano de sus ideólogos, se están desmoronando. La realidad se está terminando por imponer y finalmente se está demostrando que faltaba un poco de agua para derribarlos.

*Maestro en Administración Pública por la Universidad de Harvard y profesor en la Universidad Panamericana

X: @ralexandermp

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