La indiferencia ante la sangre derramada
En México no hay autoridad ni Estado derecho.
Parece que estamos vacunados y ya no nos causa ninguna impresión. Lo vemos como algo cotidiano, pues realmente lo es. Los más de 70 homicidios diarios en todo tipo de modalidades nos dejaron de sorprender.
No tenemos que hacer un gran esfuerzo de memoria, basta revisar los hechos ocurridos esta semana. En la colonia Brisas de la Primavera, en el municipio de Zapopan, encontraron 119 bolsas con restos humanos en varias fosas clandestinas.
En Sinaloa, dos jóvenes fueron “tableados” y obligados a caminar desnudos en la calle, a la vista de la policía, por vender vapeadores sin permiso del crimen organizado.
Hace un par de días, en Texcapilla, Estado de México, los pobladores lincharon a presuntos miembros de la Familia Michoacana que los estaban extorsionando. El saldo fue de 14 muertos, además de cuatro personas lesionadas y dos desaparecidas. 11 delincuentes murieron a machetazos y cuchilladas propinadas por los oriundos que, incluso, los quemaron dentro de un campo de futbol.
Es tal la indiferencia que ya se nos olvidó que hace unos meses sicarios pusieron a cinco amigos a matarse entre ellos en Lagos de Moreno y, esta semana, en Celaya, seis estudiantes de medicina fueron asesinados. Dijo López Obrador que fue a consecuencia de que fueron a comprar drogas, como si eso justificara que pierdas la vida. Literalmente dijo que ese tipo de problemas se corrige con “apapachos”.
¿Cómo se puede respetar a alguien que dice ese nivel de disparates? ¿No nos sentimos insultados por la insensibilidad e incompetencia que muestran nuestras autoridades? Y todavía dice el mandatario que hay que cuidar la investidura presidencial.
En México no hay autoridad ni Estado derecho, simplemente existen las reglas que dicta la delincuencia organizada. Vivimos en un país controlado por criminales chiquitos, medianos, grandes y enormes.
El gobierno no combate ninguno y ataca a las víctimas. Indiferencia para los ciudadanos, deferencia a los criminales. Y mientras eso ocurre, el Presidente niega las 400 masacres que ocurrieron en 2022.
Los mexicanos no podemos salir a la calle sin riesgo de que nos maten. Si queda duda basta comprobar que, en lo que va del sexenio, por lo menos 171 mil personas han sido asesinadas por el crimen organizado. Más del doble de la capacidad del Estadio Azteca. Y hay que sumarle la cifra de desaparecidos.
El mandatario dijo ayer que “entre todos” tenemos que combatir la extorsión y el pago de piso, como justificando lo que ocurrió en Texcapilla y transfiriéndonos a nosotros la responsabilidad de lo que debería ser su trabajo. No señor Presidente. Eso le toca a usted.
¿De qué sirven los 128 mil guardias nacionales que sustituyeron a la Policía Federal, a los cuales hay que sumar algo más de 80 mil elementos del Ejército y la Marina que realizan labores de seguridad?
Tenemos un gobierno cínico e ignorante. Su incapacidad sólo es superada por su irresponsabilidad. Son una vergüenza por donde se vea y, aunque así lo crean, su popularidad no los exonera. Ésa es la triste realidad del país.
*Maestro en Administración Pública por la Universidad de Harvard y profesor en la Universidad Panamericana
X: @ralexandermp
