Irán, el villano favorito

Irán es un país muy complejo, contradictorio y bastante estable, lleno de cultura e historia

Algunos sitúan el inicio del conflicto con el asesinato en Irak, a través de drones, del general Qasem Soleimani, exjefe de la Fuerza Quds y quien de facto estaba a cargo de la política exterior de Irán. Otros, con la muerte de un contratista estadunidense por un bombardeo en Bagdad y las protestas en la embajada de Estados Unidos en esa capital, sin embargo, la tensión entre los dos países es bastante antigua.

En los últimos días, varios calificativos han surgido en torno de Irán: auspiciador de terroristas, violador de derechos humanos, discriminador de mujeres. Sin embargo, la realidad es diferente. Es un país muy complejo, contradictorio y bastante estable, lleno de cultura —por ejemplo, sus poetas son los personajes más reconocidos— e historia —cuna del Imperio Persa—, nacionalista y orgulloso, con liderazgo regional, que subsiste aún con los bloqueos económicos impuestos por Estados Unidos.

En corto, la historia va más o menos así. Después de décadas de rivalidad entre Estados Unidos e Irán, en donde el primero castigaba económicamente al segundo al acusarlo de buscar construir una bomba nuclear

—aunque en el fondo los motivos sean otros—, y tras años de negociaciones, en 2015 firmaron un acuerdo que incluía a China, Francia, Alemania, Rusia, Reino Unido y a la Unión Europea, por medio del cual los iraníes limitaban su programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones económicas.

Aunque Irán cumplió con su parte, en 2018, Donald Trump, unilateralmente

—por motivos similares por los que condenó al TLCAN— dio por terminado el acuerdo. No obstante ello, el país de oriente medio lo continuó cumpliendo hasta 2019, cuando restableció su programa nuclear, tal vez como medida de presión para regresar a un acuerdo con Estados Unidos.

Después de algunos hechos que fueron elevando la tensión —como el bombardeo a instalaciones petroleras en Arabia Saudita y el derribo de un dron estadunidense en territorio iraní—, el asesinato del general Soleimani, quien no sólo era un líder militar, sino también político, fue un duro y desproporcional golpe a un pueblo que ve como la raíz de gran parte de sus problemas a Estados Unidos, por lo que el ataque a instalaciones militares en Irak como represalia parece una respuesta mesurada y controlada.

No obstante, la situación se ha complicado por la acusación de que Irán derribó un avión comercial ucraniano cerca de Teherán. Hasta ahora, parece que la sensatez ha prevalecido en los mandatarios de aquellas dos naciones, que han puesto un alto a la escalada de tensión, abriendo, incluso, la puerta para regresar a un acuerdo nuclear, a fin de evitar una guerra que tendría consecuencias mundiales.

A pesar de ello, Irán sigue siendo el villano favorito de un Donald Trump en campaña electoral, quien sabe que un conflicto armado en el exterior sirve para unir al pueblo estadunidense y exacerbar su nacionalismo, tal como lo hizo el presidente George W. Bush con Afganistán e Irak.

Las principales potencias globales, como China, Rusia y Estados Unidos, tienen sus propios intereses en la región, por lo que su estabilidad no puede tomarse a la ligera. Lo que ahí ocurre afecta a millones de personas y permea en el resto de un mundo, con países armados hasta los dientes.

*Maestro en Administración Pública por la Universidad de Harvard y profesor de Derecho Constitucional  en la Universidad Panamericana.

Twitter: @ralexandermp

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