El México que mira al futuro

Queremos un país que respete los derechos humanos

Hoy es 1 de enero de 2022 y parece un buen día para que México mire al futuro. Que, por un momento, visualice lo que puede ser y no donde hoy está parado. Que se dé cuenta de todo su potencial, aunque se encarguen, todos los días, en decirnos que no se puede.

Ese México que mira hacia el futuro está orgulloso de lo que es y lo que ha logrado en las últimas décadas. No piensa que todo lo anterior es inservible. Aprende de los errores y sabe cuáles son los grandes retos que enfrentamos y que nos han afectado en el pasado.

No tiene miedo de codearse con las grandes potencias mundiales ni se hace chico frente a su vecino, Estados Unidos. Es más, busca jugar en la misma liga, como cuando en 1992 firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y buscará construir, en los próximos años, una mayor integración regional para, en equipo, lograr competir con el dragón asiático.

A nuestro país ganador no le interesa ser amigo de las grandes dictaduras latinoamericanas, como Cuba o Venezuela, sino que voltea a ver las mejores prácticas democráticas mundiales, y no tiene miedo en adoptarlas.

Es uno que mira las oportunidades y las aprovecha. Le importa tener los primeros lugares en temas que nos deben enorgullecer. No por nada hemos logrado ser el mayor exportador de aguacate y de jitomate del mundo, el cuarto país en producción y exportación de automóviles y el segundo de computadoras. No es fortuito que hemos llegado a ser el sexto lugar más visitado por turistas internacionales.

En el México que mira al futuro se creará una fuerza civil que combata al crimen organizado de manera exitosa y la justicia no estará al servicio de los ricos y poderosos. En el cual nuestra clase política no se basa en ideología, sino en eficiencia y eficacia de un servicio civil de carrera que funciona y se prepara durante años para esa gran tarea.

Que se ocupa, más que preocuparse, en abordar los temas importantes que no pueden esperar, como el combate a la corrupción, la violencia desmedida y el servicio en los hospitales públicos.

Hablamos de un país en el que se respetan los derechos humanos y las formas diferentes de pensar. En el cual los opositores no se quedan callados por recibir favores del régimen. Cuya clase empresarial vela por el bien de todos y se alinea con la visión de país que beneficia al bien común.

Que ejerce el voto de manera pensada y razonada para, efectivamente, tener el gobierno que nos merecemos. Donde la democracia no es una palabra que usan los políticos en sus discursos, sino que se vive y respira todos los días.

En el cual nos organizamos y ponemos de acuerdo con las prioridades del país. Al final, no es tan complicado.

Ese México que mira al futuro ya existe. Está en los mexicanos que se despiertan todos los días a trabajar, pagan sus impuestos y alzan la voz ante la injusticia y la corrupción, que son la mayoría.

Nos referimos a un país que tiene todo para llegar a ser lo que quiere ser. Cultura, educación, ganas de trabajar y una gastronomía considerada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la ONU. ¿Qué más se necesita?

Hoy, 1 de enero de 2022, es un buen día para empezar. No podemos esperar más a poner las bases de ese México del futuro que queremos y que necesitamos.

* Maestro en Administración Pública por la Universidad de Harvard y Profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Panamericana.

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