Debajo de la alfombra
También tratan de esconder a los más de 175 mil mexicanos asesinados en el sexenio y la inseguridad que se vive en todo el país.
Es una tragedia y los mexicanos tenemos corta memoria. Algunos estamos abrumados por el desastre que ha significado este gobierno y nos resulta complicado no dejar un tema cuando es opacado por uno más grave. Otros, por conveniencia, lo solapan y lo justifican. Ayudan a esconder toda esa basura que nuestras autoridades quieren barrer debajo de la alfombra, esperando que se desaparezca o se vuelva problema de alguien más.
Ahí, justamente debajo de la alfombra está la tragedia del Colegio Rébsamen en la que fallecieron 26 personas, incluyendo 19 niños, por negligencia del gobierno de Claudia Sheinbaum cuando era delegada de Tlalpan. También está la caída de un tren de la Línea 12 del STC Metro por falta de mantenimiento cuando fue jefa de Gobierno de la Ciudad de México, causando la muerte de 27 personas.
Se ha barrido mucho y se sigue acumulando. Se hace todo tipo de maromas para ocultar esa suciedad, como la muerte de 17 pacientes que se ahogaron en un hospital del IMSS tras el desbordamiento del río Tula, en Hidalgo, en septiembre de 2021. También está la tragedia de Tlahuelilpan, donde hace cinco años 137 personas fallecieron en la explosión de una toma clandestina de huachicol, mientras elementos del Ejército simplemente observaban la escena.
Los muertos de la pandemia están bien escondidos bajo la alfombra —cuyo impacto parece llegar, entre números oficiales y exceso de mortalidad, a cerca de un millón de personas—, consecuencia de la negligencia de esta administración y de poner al innombrable Hugo López-Gatell a dirigir los esfuerzos.
Ni se diga de la responsabilidad por la falta de aviso oportuno y de cumplir las medidas de protección civil ante la llegada del huracán Otis a Acapulco, donde ni siquiera se sabe la cifra de fallecidos. Eso ya está bien enterrado.
Claramente, también tratan de esconder a los más de 175 mil mexicanos asesinados en el sexenio y la inseguridad que se vive en todo el país como resultado del fortalecimiento de las organizaciones criminales, quienes activamente —está documentado— participan en las elecciones a favor de Morena. Igual pasa con los casi 50 mil desaparecidos que deben estar en alguna de los centenares de fosas clandestinas que todos los días son descubiertas.
Las malas finanzas de Pemex. La deuda que adquirirá el gobierno este último año para hacer una elección de Estado. El fracaso del aeropuerto Felipe Ángeles. El desastre ambiental del Tren Maya. Lo inviable de Dos Bocas. Todo eso se barre con dinero público.
Hasta están tratando de esconder bajo la alfombra la corrupción de este gobierno que está a la vista de todos. El involucramiento del círculo más cercano al Presidente de la República, incluyendo a sus propios hijos y, con ello, quedó enterrada la mentira de que la perseguiría aunque fuera en su propia casa.
¿En serio alguien sigue creyendo ese cuento de la incorruptibilidad de López Obrador? Si lo sabíamos desde los videoescándalos Bejarano-Ahumada de 2004.
Ya lo dijo el mandatario, al mero estilo de Joseph Goebbels, “una mentira mil veces repetida se convierte en verdad”. Por eso seguirán barriendo bajo la alfombra esa suciedad para tratarnos de convencer que todo está bien, hasta que un día despertemos y nos demos cuenta que ya es muy tarde para hacer algo.
*Maestro en Administración Pública
por la Universidad de Harvard
y profesor en la Universidad
Panamericana
X: @ralexandermp
