Cínica impartición de justicia
Lo justicia no está sujeta a la tiranía de las mayorías.
Existe algo muy oscuro en la manera como lo expresan. Es tanto la forma como el fondo. Es su cinismo y arrogancia porque se piensan intocables y saben que hoy son los dueños de la justicia mexicana.
En un país con cifras que rondan 95% de impunidad, es verdaderamente inquietante la manera como Claudia Sheinbaum responde a los cuestionamientos de corrupción de la presente administración, siguiendo la misma línea que el presidente López Obrador, diciendo ante tremendas acusaciones —que deberían generar el repudio social y una merecida renuncia—, simplemente con un “que se presente la denuncia”.
Así se lo dijo en ambos debates la candidata del oficialismo a Xóchitl Gálvez.
El problema es que todos sabemos que esa denuncia no va a pasar de la oficialía de partes. Tanto la Fiscalía General de la República como la de la Ciudad de México, así como otras tantas en los estados de la República, no responden a los ciudadanos ni buscan justicia, sino que son mecanismos de opresión de Morena y su grupo de bandidos. La cárcel es sólo para los opositores.
Todavía más preocupante es la evidencia de la manera en que López Obrador controlaba a Arturo Zaldívar —quien fuera presidente de la Suprema Corte— y a través de él manipulaba a jueces y magistrados para salirse con la suya y beneficiar a sus allegados, en perjuicio de lo que establece la ley que tanto nos ha costado construir.
Como en los tiempos de la Revolución Francesa cuando la manera más fácil de librarse de los oponentes políticos era pasarlos por la guillotina, el régimen actual decide quién es cubierto por el manto de impunidad —la familia y los amigos del Presidente— y quién se convierte un perseguido, a través de estas instituciones que tienen el monopolio de activar el proceso penal.
Retrocedimos décadas sin darnos cuenta, y perdimos, de un día para otro, la aspiración de que nuestro sistema acusatorio funcionara de manera autónoma e imparcial. ¿Acaso nos queda duda de que Gertz Manero acuerda en Palacio Nacional? ¿O que Ernestina Godoy tuvo algún grado de independencia en sus decisiones?
Ni se diga del indigno Zaldívar que ha sido el peor tumor que se ha implantado en el Poder Judicial en el México moderno. Ni siquiera guardó la forma para que pareciera que no estaba al servicio de un proyecto político, yendo en contra del espíritu de la Suprema Corte.
Lo justicia no está sujeta a la tiranía de las mayorías, aunque existan aplaudidores del régimen que se atrevan a decirlo así en sus columnas. Las leyes son el pacto que hicimos los mexicanos y el tribunal constitucional está para garantizar que se respeten y no se violen derechos humanos.
Vivimos en un país de casi 100 asesinatos al día y quienes nos deberían de proteger están únicamente interesados en perseguir a periodistas y opositores, callarlos a toda costa. Los casos se cuentan por cientos y la evidencia es irrefutable. Basta ver cómo se ha actuado contra Rosario Robles, María Amparo Casar, Carlos Loret de Mola, Laura Moran, Alejandra Cuevas o Murillo Karam. Y hay muchísimos más.
Pero seguimos sin hacer nada. Apabullados por las tremendas injusticias que pasan todos los días frente a nuestros ojos. Esperando que no seamos las siguientes víctimas.
Basta. Hay que alzar la voz y llamar las cosas por su nombre antes de que ya no sea posible hacerlo.
*Maestro en Administración Pública
por la Universidad de Harvard
y profesor en la Universidad
Panamericana
X: @ralexandermp
