¿...y la salud?
El gobierno propone que el IMSS-Bienestar asuma de un plumazo las responsabilidades inherentes para atender a 50 millones de compatriotas, lo que es francamente imposible.
Antes del inicio de las campañas políticas, francamente imaginé que habría múltiples argumentos que utilizarían las candidatas a la Presidencia como armas arrojadizas por la importancia del tema sanitario en México. La historia contemporánea ha resultado en un sistema sanitario fragmentado, inconexo y con compromisos tan diferentes con las poblaciones que atienden que la población es un grupo inerme y vulnerable frente a organizaciones de atención médica muy burocratizadas en general.
Efectivamente, así recibió el sistema sanitario el gobierno actual, pero las decisiones que dieron como resultado un incremento de 30 millones de compatriotas sin servicio médico. Antes de la actual administración federal se inventó un esquema de financiamiento, llamado Seguro Popular, que si bien presentaba serias deficiencias derivadas de una corrupción muy extendida, era susceptible de mejorarse, pero el gobierno decidió suprimir la institución. El Seguro Popular surgió como una respuesta frente a un escenario caracterizado por una crisis financiera de las instituciones que otorgaban atención médica; el IMSS y el ISSSTE presentaban carencias cada día más profundas y sin una respuesta adecuada que pudiera solucionar el problema y, que al mismo tiempo todos los médicos vimos desde hace muchos años la necesidad urgente de fusionar las instituciones para crear un esquema de aseguramiento universal con obligación de atender a todas y todos los mexicanos.
El gobierno que termina optó por suprimir al Seguro Popular para crear una nueva llamada Insabi, que, frente a la realidad, también la suprimieron. Da la impresión de que nunca entendieron el papel que tenía el Seguro Popular, era básicamente eso: un seguro, que, al ser manejado por el gobierno, podría brindar mucho mejores condiciones en comparación con cualquier otra aseguradora.
Hoy, después de seis años de gobierno, proponen que el IMSS-Bienestar asuma de un plumazo las responsabilidades inherentes para atender a 50 millones de compatriotas, lo que es francamente imposible. Aparentemente se están haciendo esfuerzos extraordinarios para entregar dicha institución con la menor cantidad de deficiencias, pero seguro será imposible. Al tiempo, el IMSS anunció la contratación de un nuevo grupo de médicos cubanos, sin presentar ninguna constancia de la capacitación de los mismos, hecho que nos ha ofendido mucho a las médicas y médicos mexicanos.
Pues el asunto no ha estado en las campañas. Morena se ha limitado a apoyar las decisiones de la administración que termina y la coalición del PRI, PAN y PRD se ha centrado en presentar una tarjeta sin presentar el mecanismo subyacente. Así está nuestra política.
