También las críticas al trasplante de útero

En el mundo, la ciencia médica sigue avanzando independientemente de los políticos y sus limitaciones. Hoy tenemos a la mano la posibilidad de trasplantar el útero de una mujer. El procedimiento se puede llevar a cabo en una mujer que carezca de éste de forma congénita ...

En el mundo, la ciencia médica sigue avanzando independientemente de los políticos y sus limitaciones. Hoy tenemos a la mano la posibilidad de trasplantar el útero de una mujer. El procedimiento se puede llevar a cabo en una mujer que carezca de éste de forma congénita y el trasplante le puede permitir la maternidad.

Visto de esa forma, parece un procedimiento bondadoso, pero cuando se analiza con detalle contiene dilemas éticos importantes que es necesario que la sociedad, en su conjunto, los discuta para arribar a las mejores conclusiones. En primer lugar, debo mencionar a la donadora del órgano; si hablamos de una mujer viva y sana, es claro que se someterá a una intervención quirúrgica larga y compleja, con riesgos intrínsecos, para, finalmente, donarle la capacidad de gestar a la receptora. No es un asunto de vida o muerte, entonces, la justificación resulta cuestionable. Se han hecho algunos procedimientos con donadora cadavérica, es decir, se toma el útero de una mujer que ya falleció, con la ventaja ética de que no se arriesga la vida de nadie, pero en detrimento de los resultados.

A la fecha, todavía se han hecho muy pocos de estos trasplantes en el mundo, pero las primeras publicaciones parecen demostrar claramente mejores resultados cuando se hace con una donadora viva, con el problema ético descrito.

Por supuesto, la mejoría y seguridad de los procedimientos quirúrgicos de hoy deben poner en perspectiva el problema. Por citar un ejemplo, es más peligroso manejar un vehículo en las calles de la Ciudad de México comparado con el riesgo de la mayoría de las intervenciones quirúrgicas rutinarias. Claro que debemos trabajar en la seguridad vial, pero tampoco en un quirófano estamos hablando de riesgos elevados. Siempre puede ocurrir una complicación grave, incluso, la muerte de una paciente, pero, por fortuna, cada día es más raro.

Lo lamentable es que esta discusión la empiezan a liderar los políticos que, ni se les ocurre invitar a los médicos que sabemos del tema, sienten que son los únicos con capacidad para decidir lo que pueden y deben hacer las personas.

Como ya lo abordé en otros textos, en México hay una iniciativa que pretende prohibir la maternidad subrogada con argumentos tan superficiales, ridículos y maniqueos como que se trata de “instrumentos del neoliberalismo” para convertir a las mujeres en objeto del comercio. Nada que ver con la realidad. Estos avances se deben al progreso científico que tiene un camino inexorable hacia la multiplicidad de procedimientos y trasplantes, tantos como lo permita la tecnología, y se tienen que ponderar los riesgos y los beneficios para que la sociedad tome entre todos y todas las mejores decisiones. No debemos dejar el tema en manos de los políticos, especialmente, los populistas.

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