Sigue la persecución de Morena contra anestesiólogos
El Presidente aseguró que prohibirá el uso de fentanilo médico.
La grotesca escena que vimos en los medios de comunicación hace unos días, que refleja un gorila (que le dicen policía) inmovilizando a una doctora muy joven mediante la aplicación de una de esas llaves empleadas en la lucha libre para causar dolor e inmovilizar al contrincante, se repite a lo largo y ancho del país. El Presidente ahora dirige todas las baterías del Estado, aplicando duramente la fuerza en contra del “fentanilo” y ayer dijo enfático que va a prohibir su uso. En múltiples espacios periodísticos se le ha dicho hasta el cansancio al señor Presidente y a su séquito de policías, cuya mentalidad evidentemente no dista mucho de la de un gorila (con perdón de los gorilas), empezando con el titular de la FGR, que el fentanilo que utilizamos en los hospitales NO (así es mayúsculas) es el mismo que comercian los narcotraficantes. De hecho, no tiene nada que ver uno con otro.
La última brillante detención de los elementos de la FGR tuvo lugar porque la doctora portaba en el bolsillo del uniforme una jeringa con 300 microgramos del fármaco para uso médico, esa cantidad no le alcanza a un drogadicto ni para una dosis inicial, y un narcotraficante no pagaría por algo que ni siquiera se puede apreciarse a simple vista.
He de mencionar que los residentes de anestesiología frecuentemente traen jeringas con algunas dosis del fármaco (en cantidades que son útiles para anestesia) por la escasez generalizada del fármaco desde hace años en las instituciones públicas, de tal forma que si al dormir a un enfermo adulto les sobra un poco del medicamento se lo llevan en una jeringa para beneficiar quizá a un menor de edad que también será sometido a una intervención quirúrgica. Por supuesto no es lo ideal, pero frente a las carencias tan generalizadas en el sector salud, los médicos, con la mejor intención del mundo, acarrean dosis del fármaco de un hospital a otro.
Si el Presidente desea que ya nunca ocurra dicho “acarreo” debería en primer lugar asegurar, como jefe del Estado, la existencia del medicamento en cantidades suficientes en todas las unidades hospitalarias del gobierno. Para eso no sirve la bodega de medicamentos que abrieron en el bajío, este problema se resuelve llevando el fármaco a cada quirófano.
Creo que se trata una vez más del uso político de una necesidad de la sociedad, es muy claro que el fentanilo de uso médico es extremadamente necesario, se trata de un fármaco muy útil y seguro del que no puede prescindir la medicina moderna, por lo que comenzar a perseguir médicos con un discurso no solamente injustificado, sino que además raya en el ridículo, lo único que se pretende es desviar la atención del problema real: que son los laboratorios de los grupos criminales sin control, y que hoy gobiernan amplios segmentos de la geografía mexicana y la autoridad no hace más que contemplarlos.
Lo malo es que en su lamentable actuación del Presidente y la Fiscalía General de la República están privando de la libertad a un grupo cada vez más numeroso de profesionales de la medicina que, con todo el sacrificio, quisieron entrenarse en una especialidad médica. Ya nos urge que se larguen.
