Seguros de gastos médicos

Las corporaciones suelen abandonar al enfermo

En múltiples ocasiones he abordado en este espacio el asunto del comportamiento de las aseguradoras en el aspecto de la salud, y desde muchos ángulos resulta francamente lamentable. El crimen recientemente cometido en contra de un directivo, desde luego sin justificarse el artero asesinato, brinda alguna luz respecto del comportamiento de dichas empresas que intentan hasta el último momento negarse a pagar bajo cualquier pretexto o argumento. El criminal aparentemente repitió y escribió en los casquillos de los proyectiles que utilizó, tres conceptos que en español suenan a algo así como “diferir, pelear y negar”, que es lo que cotidianamente hacen las corporaciones para abandonar a su suerte al enfermo y su familia en uno de los momentos más delicados y vulnerables de la existencia, que es en la enfermedad.

  • Hay un malestar social generalizado en Estados Unidos respecto del comportamiento de estas empresas, especialmente en un país carente del más elemental sistema sanitario estatal, allá cada persona debe prever y velar por su salud individual, porque no existe respuesta gubernamental, entonces ese asunto se convierte en algo que afecta a toda la población.

En México durante muchos años hemos contado con un sistema estatal, que nunca ha operado en favor de toda la población, fragmentado y salpicado de corrupción en muchas áreas, pero algo existe, por cierto con múltiples tropiezos e improvisaciones en los últimos años, lo que ha provocado todavía más ineficiencia. El panorama delicado es que como país estamos invirtiendo cada vez menos recursos en salud, lo que dará al traste con los magros resultados de tantos años, dejando entonces, cada vez en mayor proporción, a la población en manos de una medicina privada, el día de hoy ofertada básicamente por las farmacias y recientemente también las cadenas de supermercados. Desde luego en ese panorama no podemos esperar una medicina de alta calidad cuando en su mayoría son médicos recién egresados, sin supervisión de ninguna índole y condicionados a incrementar las ventas de la farmacia, que es su empleadora. El vicio de origen es más que evidente, y no tenemos herramientas ni voluntad para terminar con esa práctica, básicamente porque no hay alternativa.

Para quienes pueden pagar un seguro de gastos médicos mayores, que es una minoría de la población, tienen que enfrentar un panorama como el de Estados Unidos, pero en algunos aspectos mucho peor, porque acá no existe autoridad a quien le preocupe regular o exigirles a las empresas un comportamiento legal o ético, se trata de un segmento poblacional que, como es de medianos o altos ingresos, al gobierno no le importa lo que les ocurra.

Hace unos días encontré un artículo en prensa escrito por una mujer que básicamente es propagandista del gobierno actual, Viridiana Ríos, pero en ésta ocasión pone en evidencia, con razones válidas, el comportamiento criminal de las empresas de seguros de gastos médicos en México. Por supuesto le auguro la más absoluta indiferencia de un gobierno al que desde hace muchos años no le interesa el tema.

  • Ojalá algún día cambiemos y podamos exigirles a los gobiernos.

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