Recuperar las vacunas
Con la disminución al presupuesto del programa de vacunacion, al final del sexenio de Peña Nieto estábamos, quizá, en un 50% de esquemas completos entre los menores.
Desde la administración federal previa se manifestó un abandono de la política en materia de vacunas en México, país que habría sido ejemplo en la región en lo relativo al tema. Durante muchos años previos, el sistema sanitario se ocupó de articular una estrategia nacional que permitió contar con una red de frío, además de personal capacitado en cada uno de los municipios del país, de manera que las coberturas de vacunación eran francamente cercanas al 100% de los niños y niñas.
Con Peña Nieto cambió por varias razones: se le recortó de forma inexplicable el presupuesto al programa y, por desgracia, esos recortes coincidieron con una mayor oferta de vacunas nuevas, por lo tanto, mucho más caras que se incorporaron a la Cartilla Nacional de Vacunación.
El resultado fue que al final del sexenio estábamos, quizá, en un 50% de esquemas completos entre los menores. Por supuesto, cifras tan alarmantes colocan a México en riesgo de sufrir un brote epidémico por alguna enfermedad prevenible; crisis, por cierto, agudizada por la pandemia de covid-19, que sometió al sistema sanitario a una presión inusitada.
Hace unos días, la autoridad sanitaria en voz del doctor López-Gatell comunicó la intención gubernamental de retomar con fuerza la política en vacunas, hecho tan urgente como plausible. Por supuesto, el primer paso estará dirigido a los menores de corta edad a los que se aplicará una inmunización contra seis enfermedades, incluyendo a la erradicada poliomielitis, que sigue teniendo sentido aplicarla porque existen cepas en la naturaleza, además de regiones del orbe que no han terminado con la infección.
La siguiente vacuna será la diseñada para prevenir la infección por el Virus del Papiloma Humano, que se debe aplicar a niñas y niños de entre diez y trece años, antes del inicio de la vida sexual, para que no exista la posibilidad del contacto con el virus.
Se trata de un virus que infecta la piel y muchas mucosas de forma lenta y en la mayoría de los casos de forma inocua. Las llamadas “verrugas”, en su mayoría, son infecciones por este germen y su importancia es casi siempre sólo estética. Sólo en algunas regiones anatómicas, la infección cobra importancia, porque puede provocar que se origine un tumor maligno.
La vacuna previene sólo las infecciones por los subtipos del virus del papiloma asociados con el cáncer, y esperamos a largo plazo que, dicho biológico, disminuya la frecuencia de esos tumores. Todavía es un tema en desarrollo en vista de que el biológico tiene pocos años en el mercado mundial.
También se comunicó el restablecimiento de la vacuna contra la influenza, que tantas vidas ha salvado en este país y en el mundo.
Debería seguir, por supuesto, la definición de las inmunizaciones en adultos mayores, donde se debe también cumplir un esquema razonable que, sin duda, incrementa la calidad y las expectativas de vida. Ojalá veamos la recuperación a corto plazo del asunto.
