Pendientes en salud materna

Estamos regresando a las cifras previas a covid

Por supuesto que la aparición de una enfermedad tan contagiosa como el covid-19 y la consecuente pandemia provocó un trastorno mayor prácticamente en todos los sistemas sanitarios del orbe, con diversos grados de afectación sobre la población general.

  • Uno de los efectos que provocó en México fue sobre la salud materna, que hoy sabemos ocurrió por la conversión de muchas unidades hospitalarias; es decir, que al asignar unidades enteras a la atención de la enfermedad nueva, se quedaron sin lugar muchas mujeres gestantes, por lo menos de forma inmediata, lo que provocó que se agravaran muchas de ellas redundando incluso en la muerte.

No había forma de resolver el problema, es decir, si no se asignaban esas unidades a la atención de covid se quedarían muchas más personas sin atención y viceversa. Insisto en que las deficiencias tan grandes previas a la pandemia hacían imposible una respuesta de alta eficacia; y ésa es la explicación respecto a la salud materna.

Hoy ya no hay pandemia y en cuanto a salud materna estamos regresando a las cifras previas, México presentaba una tendencia ligeramente descendente en mortalidad materna desde hace más de una década, sin grandes cambios, lo cual requiere de acciones decididas para evitar la mayoría de esos fallecimientos.

Las acciones que urgen y que se podrían enmarcar claramente en el próximo programa gubernamental de los primeros mil días de vida giran en torno a la atención de la emergencia obstétrica, recuperando la universalidad en la atención, es decir que una mujer gestante con una emergencia pueda y deba ser atendida en cualquier unidad sanitaria independientemente de la derechohabiencia, la distribución de las unidades de atención a la emergencia obstétrica de acuerdo a criterios geodemográficos, vigilar que dichas unidades cuenten con los elementos básicos médicos, quirúrgicos y transfusionales, así como medios de transporte adecuados.

  • Se debe rescatar el programa de madrinas obstétricas que significa, en términos concretos, la vía para un cambio cultural en el sentido de la participación de toda la población para la protección de la mujer gestante, lo que garantizará la eficacia sostenida en el tiempo de cualquier acción gubernamental tendiente a mejorar la salud materna y, finalmente, lo que frecuentemente repito en casi todos los foros de salud materna: la mejor vacuna contra la muerte materna se llama dispositivo intrauterino; es decir el rescate de todos los programas de control de la fertilidad dirigidos a poblaciones específicas que han permanecido fuera del radar de los gobiernos, por ejemplo, las y los adolescentes.
  • Hablando de este último aspecto, debo mencionar que los programas de control de la fertilidad en México permanecieron durante muchos años como una política sostenida, constante y sin estar sujetos a los cambios de gobierno, de tal forma que hoy podemos apreciar a mujeres y personas que demandan servicios de control de la fertilidad en todos los ámbitos nacionales. Lo he visto incluso en poblaciones rurales aisladas, y eso significa, a fin de cuentas, un cambio cultural; hacia allá debemos transitar hablando de salud materna.

Temas: