El panorama de la afectación al planeta

Existen islas constituidas por basura plástica.

Raymundo Canales de la Fuente

Raymundo Canales de la Fuente

Bioética y biopolítica

No cabe la menor duda que el género humano representa francamente una epidemia en el planeta, de dimensiones que hoy parecen catastróficas. La afectación a todos los ciclos ecológicos, cuyo equilibrio sostiene la vida en el orbe, están afectados hasta unos niveles en los que los expertos no se ponen de acuerdo si son reversibles las consecuencias. Necesariamente las modificaciones implican cambios muy bruscos en el desarrollo de la vida y la acumulación, que parece irrefrenable, de residuos contaminantes producidos por el ser humano. Ya existen islas en los océanos, constituidas exclusivamente de basura plástica, que muy pocos organismos son capaces de degradar.

  •  

Frente a evidencias como la muerte mundial del coral, como consecuencia directa del calentamiento de los océanos, existen dirigentes políticos muy importantes que son capaces de negar los apabullantes cambios. Recientemente vimos cómo el presidente del país más poderoso del mundo se burló del calentamiento global por la onda gélida que recorre Estados Unidos, como si el fenómeno negara las múltiples evidencias científicas.

Como ciudadano no experto en el tema es un asunto adicional causante de angustia existencial, la verdad es que los argumentos de quienes defienden la reversibilidad del daño son tan endebles que me hacen arribar a la conclusión contraria, es decir que el planeta ya no tiene remedio. Todo parece indicar que el rumbo es hacia la extinción de la vida en la Tierra; sólo nos queda saber el pronóstico en relación al tiempo que nos queda de vida; y, al parecer, no será mucho tiempo. La vida en la Tierra, sin la catástrofe humana, de cualquier forma tendrá final; el Sol es una estrella que también se encuentra en constante cambio, y llegará el día –en algunos miles de millones de años– en el que no conservará las características que hoy permiten la fotosíntesis, fenómeno indispensable para la vida, y simplemente la epidemia humana acortará en alguna medida la existencia de la vida en la Tierra.

Como cualquier persona que se asoma a lo más elemental del tema, estoy concluyendo personalmente que no son razonables algunas conductas que parecían normales, como comer animales. Nuestro organismo y metabolismo nos permite digerir y aprovechar una enorme cantidad de nutrientes de fuentes no animales que, desde luego, dañan mucho menos.

Todo parece indicar que si pretendemos que, por lo menos, la vida se mantenga un poco más de tiempo del programado por nuestra epidemia, necesitamos cambiar muchas cosas del estilo de vida y costumbres alimentarias; lo malo es que a los políticos, en general, no parece importarles mucho un tema que no tiene resultados electorales inmediatos y palpables. Es peor, en ese sentido, que construir un drenaje, por indispensable que resulte.

  •  

México, durante la presente administración, tiene funcionarias de muy alto nivel como Alicia Bárcena, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), acompañada por Marina Robles e Ileana Villalobos, subsecretarias del sector, que se encuentran generando conciencia y presión política desde los más altos niveles, con la mirada puesta en el amortiguamiento de las consecuencias y lo que llamamos eufemísticamente “sostenibilidad”. Plausible actitud del gobierno federal, sin duda.