Otra vez el tema de salud sexual de adolescentes
Entre menos edad tienen los alumnos son más sensibles a la información.
Se publicó recientemente un artículo firmado por un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública que revisa los indicadores de la estrategia nacional para la prevención del embarazo en adolescentes, comparando dos periodos. El primero son los años 2018 y 2019, y el segundo, del 2021 al 2023.
De los 11 indicadores examinados, mejoraron tres relacionados con embarazo y conocimiento del condón, y empeoraron dos sobre uso consistente de anticoncepción moderna y en la última relación sexual.
Los embarazos de niñas y adolescentes de 12 a 19 años disminuyeron de 8.4% a 6.1% respecto de la población total de adolescentes y también bajó el porcentaje, de 46.2 a 34.7%, respecto del total de niñas y adolescentes que iniciaron su vida sexual, lo que por supuesto es una buena noticia. Sin embargo, simultáneamente se redujo el porcentaje de niñas, niños y adolescentes que usaron métodos anticonceptivos en la última relación sexual, pasando de 77.9 a 62.8%, y tristemente disminuyó el porcentaje de personas con uso consistente de anticonceptivos modernos. Contrasta con el hecho de que se incrementó el porcentaje de niñas, niños y adolescentes informados sobre el uso correcto del condón.
La explicación de los fenómenos descritos no es sencilla, parece contradictorio que más personas conozcan el uso correcto del condón pero lo usen proporcionalmente menos. Los expertos en educación han examinado desde hace mucho tiempo ese fenómeno y han llegado a la conclusión de que no es lo mismo saber y tener la información respecto de un tema, que cambiar una conducta personal en la intimidad. Existen experiencias puntuales, en ambientes controlados con grupos de adolescentes, a quienes se les brindan talleres conducidos por personal experto en salud sexual, en los que se habla abiertamente con las menores, se les muestran modelos de un pene en erección y se les invita a ellas y a ellos a que abran el envase de un condón y lo apliquen en los modelos frente a sus compañeros y compañeras, hablando del tema, explicando cada duda que les surja, con resultados muy positivos en términos del uso del método. Por supuesto, los educadores hacen énfasis al inicio de cada taller en el tema de que la situación ideal es diferir el inicio de la vida sexual, pero que el conocimiento algún día les podrá ser útil. Lo interesante también es que entre menos edad tienen los alumnos de los talleres son más sensibles a la información y efectivamente difieren el inicio de las relaciones sexuales y, cuando lo hacen, tienden a una mayor responsabilidad, lo que plantea la obligación de cambios en las políticas públicas.
Es urgente y necesario capacitar a un mayor número de docentes a lo largo y ancho de la República para que puedan impartir y replicar los talleres en las escuelas primarias y secundarias, además de asegurar que en las unidades de salud existan suficientes condones para que se repartan de forma gratuita a las y los menores que lo soliciten de manera inmediata y sin mediar ningún tipo de obstáculo. Adicionalmente, es también urgente que se articule una estrategia puntual para favorecer el uso sistemático del ulipristal como anticoncepción de emergencia, en virtud de su elevada eficacia, pero eso será motivo de otro texto.
Tengo la esperanza de que la nueva administración federal encabezada por la doctora Sheinbaum retome éste programa tan importante para el bienestar de millones.
