Mortalidad materna en el informe independiente de manejo de la pandemia
El informe de expertos independiente que pretende analizar la respuesta gubernamental a la pandemia ocasionada por la pandemia de covid19 aborda en algunas cuartillas el tema de la mortalidad materna. En principio me llama la atención que plantean cifras previas antes ...
El informe de expertos independiente que pretende analizar la respuesta gubernamental a la pandemia ocasionada por la pandemia de covid-19 aborda en algunas cuartillas el tema de la mortalidad materna. En principio me llama la atención que plantean cifras previas (antes de 2020) como una curva plana sin variaciones, cuando las cifras oficiales demuestran una tendencia a la disminución sostenida desde 2009, fecha del fenómeno epidémico previo, en aquella ocasión por influenza.
Todos los que hemos estado involucrados con el tema sabemos que entre menor es la razón de muerte materna más trabajo cuesta seguir disminuyendo las cifras; países como muchos africanos con cifras elevadísimas de más de 200 muertes maternas por cien mil nacidos vivos, bajan a la mitad con medidas simples, como acercar los nacimientos a los hospitales y facilitar el traslado de mujeres gestantes; en cambio, países como México con cifras intermedias, requieren de mucha mayor inversión tanto en dinero como en organización de los servicios médicos, para seguir disminuyendo las cifras. 2009 lo cerramos con cifras cercanas a 60 que se explicaron por aquella pandemia; hoy sabemos lo letal que puede resultar el virus de la influenza en el último trimestre del embarazo, he de mencionar que covid-19 no parece ser tan peligroso.
El informe continúa mencionando las cifras de hospitalización, así como de requerimientos de alta especialidad en mujeres durante la segunda mitad de la gestación y, efectivamente, los países con alto grado de desarrollo y mejores recursos hospitalarios mencionan tasas mucho más elevadas de mujeres intubadas y que necesitaron oxigenación extracorpórea, comparadas con el mismo grupo etario, sin embarazo. He de mencionar que la oxigenación mediante estas técnicas es prácticamente inexistente en México. El documento también menciona el incremento, como es natural, de la mortalidad de los recién nacidos, que estuvieron expuestos en mucho mayor medida a la prematurez por la cantidad de cesáreas que tuvieron que efectuarse por la gravedad de la mujer.
La explicación del incremento a poco más de 60 de razón de muerte materna durante el peor momento de la pandemia es de forma evidente el hecho de que la reconversión hospitalaria le quitó lugares a las mujeres gestantes con y sin covid-19, en una realidad social en la que previamente ya teníamos un déficit de camas hospitalarias para atender mujeres embarazadas con complicaciones de salud.
Prácticamente, el informe le da la razón a las decisiones que se tuvieron que tomar desde la Secretaría de Salud, es decir, no había una opción diferente. Debíamos hacer lugar a las mujeres gestantes con covid-19 para ellas y sus bebés, teniendo como efecto colateral la restricción de espacios para las sanas. Se estiró la liga hasta donde fue posible, aprovechando al máximo la insuficiente capacidad hospitalaria del país. Me tocó ver de cerca la reconversión del Instituto Nacional de Perinatología, y si bien no estuve de acuerdo en ese momento, la perspectiva del tiempo me deja ver que no existía opción diferente.
Lo valioso del informe es que su objetivo es muy claro y gira en torno a analizar la experiencia para no repetir los errores y prepararnos mejor para la siguiente pandemia. Las conclusiones de índole político y de visiones diferentes no me parecen adecuadas por una razón muy simple: es muy fácil opinar y criticar los toros desde la barrera; todos los que hacemos cirugía decimos siempre que, a cualquier médico le resulta muy fácil criticar una intervención quirúrgica desde su escritorio. Ahí, en el escritorio, todas las intervenciones son perfectas.
