Mortalidad en exceso

La oposición critica el manejo de la pandemia enfunción de los reportes del exceso de mortalidad.

Por supuesto, el Ejecutivo federal en nuestro querido México tiene muchas cosas ampliamente criticables. En mi último texto hago énfasis en el asunto de la criminalidad sin freno y la extrema incapacidad que ha mostrado el gobierno para brindar seguridad a sus habitantes, pero eso no significa que todo se haya hecho mal.

Recientemente leo en muchos lugares declaraciones de la llamada “oposición” criticando el manejo de la pandemia en función de los reportes del exceso de mortalidad, cuyas cifras presentó recientemente el Inegi. Debo mencionar que, además, en el sitio web del gobierno dedicado al covid-19 también se pueden analizar las cifras y, efectivamente, existen datos que significan alrededor de un 50% más de muertes respecto de las reportadas directamente por la enfermedad.

Adicionalmente, en un artículo publicado en Salud Pública de México se pone en evidencia que dicha cifra se prolongó en un lapso mayor de tiempo de forma desigual en todo el país y los autores lo atribuyen a diferencias en desarrollo entre las diversas regiones. Casi simultáneamente la Organización Mundial de la Salud publicó un documento analizando el exceso de mortalidad a nivel global y la sorpresa es enorme porque existía una cifra de poco más de 5 millones de muertes atribuidas a la infección en todo el orbe, y la cifra en exceso representa casi 15 millones adicionales, es decir, a nivel planetario tuvimos tres veces más muertes.

La cifra se calcula con metodologías establecidas internacionalmente, pero representa básicamente la suma de los casos que no se habían reportado inicialmente, pero que después se confirmó que fueron provocadas por la infección, sumados al número de muertes ocurridas por otras causas y que fueron producto de la incapacidad de los sistemas sanitarios, que se vieron bajo una presión anormal debido a la atención de la pandemia.

Como ejemplo de esto último puedo citar a una persona que presentaba un tumor maligno y cuya cirugía y tratamiento se retrasaron hasta el extremo de que murió por el padecimiento.

El cálculo también contempla algunas cifras que disminuyeron, como las muertes por accidentes de tránsito, en vista de los confinamientos. Calificando el exceso de mortalidad, México se encuentra con cifras semejantes a países de ingreso medio, incluso comparables con economías como la alemana.

Pretender utilizar esas cifras para descalificar el actuar gubernamental en este rubro me parece francamente un despropósito, producto del desconocimiento y probablemente de malas intenciones. Además, cabe mencionar que el análisis del exceso de mortalidad es un asunto que invariablemente se presenta en cualquier epidemia, bajo cualquier circunstancia; de hecho, es algo que todos los salubristas están esperando al final, dado que arrojará luz respecto tanto del manejo como del comportamiento del germen.

Adicionalmente, tenemos también muy claras las cifras en porcentaje de vacunación de adultos, que son evidentemente favorables, para pensar que tenemos pocas probabilidades de un nuevo brote epidémico.

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