Morena quiere a los médicos en la cárcel
Podemos dar fe del deterioro que han sufrido las instituciones de salud.
Desde la pandemia, en México pudimos apreciar una clara intención del gobierno por descalificar, menospreciar e insultar a las médicas y médicos mexicanos. Los insultos básicamente provienen de una perspectiva anacrónica, cuyo argumento central es que los trabajadores de la salud no deben cobrar por su trabajo, es decir, el Estado está obligado a pagarles un estipendio suficiente y digno, de tal forma que los pacientes no tengan la necesidad de pagar nada.
Existen, por supuesto, sistemas sanitarios, como los escandinavos, con una medicina pagada por el Estado, con insumos más que suficientes y salarios muy dignos para el personal, realidad, por cierto, en extremo distante de nuestro lamentable sistema público, aunque el Ejecutivo lo compare con el danés.
Acá la realidad es que los salarios de la medicina estatal son un poco más comparados con el ingreso de un viene-viene exitoso, razón por la cual una enorme proporción de las y los trabajadores de la salud ejercemos nuestra profesión de forma privada e independiente, hecho que le molesta mucho al Ejecutivo federal.
El enojo se explica porque la realidad no se ajusta a su pensamiento y porque los profesionales de la salud no estamos dispuestos a sacrificar nuestro bienestar y el de nuestras familias, hechos que condujeron al gobierno a contratar médicos cubanos, sin certificaciones mexicanas y sin derechos laborales, porque el esquema es de outsourcing, bajo condiciones que desconocemos, pero que, seguramente, pretenden ampliar hasta el infinito y ahora están utilizando la “lucha contra el fentanilo” para someter frente a la justicia y privar de la libertad a muchas médicos y médicas a lo largo y ancho de nuestra geografía.
Morena pretende que el servicio médico sea otorgado por un ejército de personas que no se atrevan a manifestar el mínimo desacuerdo, que trabajen jornadas interminables sin esperar nada a cambio y, por supuesto, de acuerdo con defender los argumentos del gobierno, sin importar lo ridículo del sustento.
Además, somos nosotros, las y los médicos, quienes podemos dar cuenta de la ineficiencia y la carencia de planeación en todos y cada uno de los temas sanitarios sustantivos.
Nosotros podemos dar fe también del deterioro que han sufrido las instituciones como el IMSS o el ISSSTE a lo largo del sexenio, la falta de insumos de todo tipo (no sólo de medicamentos) es una de las peores realidades; entonces que ahora inventen que somos nosotros los responsables de la peor tragedia de México y de EU, acusándonos del tráfico de fentanilo es una actitud francamente asquerosa y nauseabunda. Como dije la semana pasada, frecuentemente los residentes de anestesiología traen dosis del fármaco para subsanar las carencias en los diferentes hospitales públicos, y bajo esas condiciones ahora los arrestan los policías, supongo adscritos a la FGR.
El grupo médico, en su conjunto, debemos recordar esto al momento de votar.
