Maternidad subrogada en Ucrania
El tema requiere urgentemente regulación
La llamada maternidad por sustitución o subrogada ha sido tema de este espacio en múltiples ocasiones, tanto por las implicaciones éticas como por la necesidad, cada día más urgente, para contar con un marco regulatorio moderno y acorde con el desarrollo científico y tecnológico.
Nuevamente acudo al ejemplo de una mujer sana que, por alguna razón, pierde la matriz conservando los ovarios y, por lo tanto, la capacidad para generar óvulos.
Bajo estas circunstancias es posible ofrecerle el día de hoy, en cualquier servicio de reproducción asistida, obtener sus óvulos para fertilizarlos con los espermatozoides de quien ella decida y conservar los embriones que podrán ser gestados por otra mujer que cuente con matriz. Esa sería la única forma para la paciente en la que podría ser madre biológica.
- Como he repetido en múltiples ocasiones, no me parece que existan objeciones éticas de ningún tipo para efectuar el procedimiento, incluyendo la posibilidad de que la madre que gestará en su seno al embrión sea compensada en términos económicos en virtud de que se someterá a condiciones especiales durante ese tiempo, padecerá las molestias de la gestación y, finalmente correrá algunos riesgos.
Por razones que no puedo definir con precisión, desde hace algunos años, Ucrania modificó su legislación para permitir el procedimiento de subrogación dando como resultado que muchas mujeres y parejas, tanto ucranianas como de otros países de la Unión Europea, acudieran a las clínicas de aquel país buscando el procedimiento; de hecho, hubo una serie de parejas españolas que manifestaron sonoras protestas, porque España se negaba a otorgar pasaportes a los recién nacidos, hecho francamente absurdo, producto de una legislación defectuosa.
- México destaca por carecer de esta legislación federal; me parece que existe una nueva iniciativa en el Congreso, pero con la experiencia previa de cerca de una veintena de propuestas que, invariablemente, han naufragado en las aguas del desinterés y la ignorancia de los legisladores, no le auguro el arribo a buen puerto, y menos sin el apoyo de un gobierno federal, con resultados tan magros en todos los ámbitos, y que, además, ha demostrado completo desinterés en los temas científicos.
Como lo he señalado en repetidas ocasiones, el tema requiere urgentemente regulación por los riesgos que implica para todos los involucrados el hecho de efectuarlo en la clandestinidad, empezando por la supervisión y vigilancia de los derechos del más vulnerable que es el recién nacido, pasando por los del personal sanitario, la mujer que presta la matriz y terminando con los de las madres y padres biológicos.
Cada uno de estos actores requiere vigilancia de sus derechos y el establecimiento de obligaciones contractuales explícitas, todo dentro del marco de la reproducción asistida.
Hoy puedo decir con convicción que carezco de la mínima esperanza de que se actúe de forma lógica y sensata desde el Ejecutivo o el Legislativo.
