Maternidad infantil

Se publicaron recientemente cifras relacionadas a la maternidad en México y hay un enlistado especialmente dramático por su significado. Son los 30 nacimientos durante 2024 con las madres más jóvenes y edad del padre conocida. La lista inicia con tres niñas de 10 ...

Se publicaron recientemente cifras relacionadas a la maternidad en México y hay un enlistado especialmente dramático por su significado. Son los 30 nacimientos durante 2024 con las madres más jóvenes y edad del padre conocida.

La lista inicia con tres niñas de 10 años y concluye con un grupo de 12 años de edad. La diferencia más grande de edad es una niña de 12 años con un violador de 65 años; existen en la lista diferencias de edad que van desde los dos años (es decir el padre es un niño de 14 años) hasta el caso que cito con 53 años de más. Corta la lista en 30 casos, pero seguramente si seguimos la lista encontraremos miles de casos hasta los 15 años de edad, es decir, tenemos miles de niñas que en este país se convierten cada año en madres.

La verdad es que la palabra indignante me parece poca cosa, me cuesta trabajo encontrar adjetivos suficientes y capaces de calificar una situación tan inhumana y extrema como la que reflejan estos números; desde luego son por completo incompatibles con una sociedad medianamente civilizada que se precie de proteger a sus niñas y niños del abuso y la violencia.

Lo que pase por la mente de un sujeto de 65 años para violar sin temor a ser juzgado a una niña de 12 años me tiene sin cuidado, el criminal debería ser castigado con todo el peso de la ley, y la niña, desde luego, tendría que ser entregada a algún sistema o familia que le pueda brindar el amor que se merece, pero adicionalmente hay otro aspecto dramático producto de una sociedad pletórica de prejuicios y posturas religiosas francamente anacrónicas y que convalidan el abuso y el sufrimiento de todas esas niñas y es el hecho de que no se les interrumpió la gestación en sus fases iniciales. Los argumentos religiosos aquí parecen no solamente ridículos, sino cómplices de los violadores.

El sistema nacional de salud debe recuperar el énfasis en lo relativo a la prevención del abuso sexual hacia los menores, así como del embarazo adolescente, y el camino necesariamente pasa por las estrategias educativas en todos los niveles, desde la escuela primaria, secundaria y preparatoria, con contenidos estudiados y adaptados para cada grupo etario, pero también es urgente crear conciencia entre la población en general de las condiciones por completo inadecuadas para que una niña se convierta en madre hasta el extremo en el que más vale interrumpir una gestación tempranamente y no exponer a esa niña a la muerte o a secuelas muy graves de cualquier índole al permitir que el embarazo continúe hasta el término. Teníamos hasta hace pocos años campañas en medios de comunicación con contenidos dirigidos a toda la población con las miras puestas en este triste fenómeno y no entiendo las razones por las que ya no están activas.

No hay salida, el Estado debe actuar de forma urgente para que no sigamos viendo estas terribles estadísticas al margen de cualquier postura ideológica. Parecemos un país medieval en relación con este asunto.

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