Lo que parece el fin de la pandemia

Las lecciones que deja el fenómeno que costó millones de vidas, no duraron prácticamente nada.

Pasados dos años, la pandemia causada por el virus SARS-CoV-2 parece aproximarse a su final. Por lo menos, los países occidentales estamos atestiguando un descenso sostenido tanto en el número de personas contagiadas como en hospitalizaciones y muertes causadas por el germen.

A pesar de que parece prematuro, algunos países europeos han decretado el final de las medidas de distanciamiento social y del uso sistemático de mascarillas, que se sabe ayudaron a controlar la infección, pero se trataba de decisiones políticas. Resulta imposible mantener confinada a la población, somos gregarios por naturaleza y el confinamiento redunda en sufrimiento.

Las lecciones que deja el fenómeno que costó millones de vidas no duraron prácticamente nada. El recrudecimiento de un conflicto armado a las puertas de Europa lo demuestra claramente; la pandemia solamente lo puso en pausa, pero hoy ya constituye una amenaza para la paz mundial.

Por supuesto, frente a ese escenario nadie habla ya de la urgente inversión en ciencia. Sabemos con certeza que en un futuro más o menos cercano ocurrirá otro fenómeno epidémico de dimensiones inciertas, es parte de la evolución de la biología en el planeta y solamente la ciencia puede ofrecer herramientas capaces de controlar dichas circunstancias.

Hoy, el gasto bélico es lo que preocupa a las principales economías del orbe. Solamente tenemos dudas respecto al gigante asiático por muchas razones. En primer luga, cito el retraso en la información que tuvo consecuencias nefastas en el caso del covid-19, y ahora los medios de comunicación chinos reportan confinamientos en varias ciudades por razones que a nadie nos quedan claras.

China tiene hoy un elevado porcentaje de su población ya inmunizada contra el patógeno, ya sea de forma natural porque padecieron la enfermedad o por la aplicación masiva de vacunas; de tal forma que resulta hasta cierto punto inexplicable que regresen al esquema de los confinamientos, que se utilizan cuando no existen medios preventivos o terapéuticos útiles.

No hay forma de saber con certeza qué está ocurriendo en aquel país, quizá sea cierto que solamente se trata de una respuesta exagerada a los pocos casos que todavía se presentan, en todo caso nos enteraremos pasado algún tiempo.

La impresión de salubristas e infectólogos es que la infección va a prevalecer en la sociedad, probablemente con un comportamiento endémico, es decir, de un cierto número de casos por año, similar a lo largo del tiempo. Nadie sabe durante cuánto tiempo se va a sostener la inmunidad provocada por las vacunas, así como el tiempo que le llevará al virus cambiar.

De momento, se reportó ya la circulación de una nueva cepa parecida a una mezcla entre la variante delta y la ómicron, hecho tranquilizador, dado que las vacunas funcionan contra ambas.

Mientras transcurre ese panorama, que países con economías emergentes como México, sin participación alguna en el conflicto bélico, deberíamos aprovechar para incursionar en los temas científicos; estamos perdidos con un gobierno en el que se fincaron esperanzas, y que frente a la carencia de resultados palpables, se dedica a la estridencia y pleitos verbales con enemigos imaginarios.

Lamentable.

Temas:

    X