Licencias de software en el gobierno
El significado del término ubuntu tiene relación con una filosofía africana que refleja “humanidad hacia otros”. Abarca una profunda comprensión de la interconexión entre los individuos y la comunidad en su conjunto.
La reciente falla del popular sistema operativo de las ventanas dejó evidencia clara de su vulnerabilidad, así como de la centralización del manejo del mismo; es decir que, al tratarse de un software comercial cerrado, es la empresa propietaria la única autorizada a modificarlo o adaptarlo, con las ventajas y desventajas que eso implica. Tiene ventajas en el sentido de que existe una entidad a quien el consumidor le puede reclamar, pero enormes desventajas porque quien lo compra queda a merced de errores de sus programadores, como fue aparentemente el caso; o de “mala fe” de la empresa, que siempre estará velando por sus utilidades, antes que solucionar los problemas de los consumidores.
Si no existiera alternativa, todos y todas tendríamos que hacernos cargo de lidiar con los complejos problemas implícitos en este tipo de soluciones informáticas que tienen aplicaciones, tanto en las empresas como en la vida cotidiana de las personas, pero, por fortuna, la realidad nos muestra otra cosa: desde hace años existe una corriente enorme de desarrollo en sistemas para computadora que en conjunto se ha denominado Linux por el nombre de su inventor, Linus Torvalds, un ingeniero finlandés que siendo muy joven desarrolló una herramienta para que cualquier programador pudiera crear una aplicación para cubrir sus necesidades y trabajar en su casa. La herramienta, desde su creación la puso a libre disposición de quienes quisieran usarla, de forma gratuita y se ha conservado así hasta la fecha, dando pie para el desarrollo de sistemas operativos completos, de enorme eficacia tanto en su funcionamiento como en el aprovechamiento del hardware y prácticamente libre de virus, por una razón muy simple que gira en torno a la gratuidad del sistema operativo. Si es gratuito y modificable por el usuario, nadie va a pagar un peso para quitarle un virus…. Que finalmente no existen. Nadie se ocupa de crear un virus por el que nunca obtendrá ningún beneficio económico.
Una de las modalidades de Linux, que personalmente es el que utilizo en todas mis computadoras, es uno llamado Ubuntu, cuyo nombre es muy interesante por su significado en relación con una filosofía africana que refleja “humanidad hacia otros”. Abarca una profunda comprensión de la interconexión entre los individuos y la comunidad en su conjunto. El término ubuntu se traduce como “yo soy porque nosotros somos”. La palabra proviene de las lenguas zúlu y xhosa, y se adapta perfectamente a la intención originaria del creador, que propuso una herramienta gratuita para que la usemos todos y todas, sin importar nuestro papel en la sociedad. Yo lo traduzco como la mayor y mejor democracia de los sistemas operativos. El día de hoy representa tanta estabilidad y seguridad, que la mayoría de los ingenieros que se dedican a las computadoras lo usan para las actividades más sensibles y sustantivas de las empresas e incluso de muchos gobiernos.
Desde el punto de vista médico, ya existen soluciones para el expediente electrónico desarrollados con éstas herramientas, gratuitas, desde luego, y que muchos médicos y médicas estamos utilizando en el mundo, con enorme seguridad de nuestra información. Los gobiernos tienen la obligación moral de articular soluciones para sus necesidades informáticas con base en éstos sistemas, lo que en primer lugar les ahorra el pago de licencias y en segundo lugar les brinda seguridad informática muy superior a la de los sistemas comerciales. Seguramente el próximo gobierno de México ya está con las miras puestas en Linux, en virtud de la voluntad explícita para avanzar en lo que se ha llamado “gobierno digital”.
