Las normas oficiales mexicanas canceladas

En medicina, debemos contar con pocas normas oficiales mexicanas, con aspectos muy generales.Hace unos días, aparentemente se cancelaron algunas normas oficiales mexicanas relacionadas con diversas enfermedades o situaciones como la menopausia. Hay personajes que ...

  • En medicina, debemos contar con pocas normas oficiales mexicanas, con aspectos muy generales.

Hace unos días, aparentemente se cancelaron algunas normas oficiales mexicanas relacionadas con diversas enfermedades o situaciones como la menopausia. Hay personajes que pretenden hacer un escándalo afirmando que eso provocará que millones de personas se queden sin atención médica, y eso es falso. Es importante entender el papel de las normas oficiales; se trata de reglas que se encuentran en una jerarquía inferior a las leyes federales, que sirven para establecer un camino de la política pública y pueden funcionar como marco de referencia general, pero sí están hechas pensando en situaciones específicas que probablemente puedan significar un obstáculo por la dificultad para modificarlas. El comité nacional que se encarga de su redacción y expedición tiene una labor habitualmente muy complicada para expedirlas, porque se requieren espacios abiertos a la sociedad en los que cualquier persona puede expresar sus opiniones o aportar sus ideas; hecho por supuesto plausible para una norma general, pero por completo inadecuado hablando de una enfermedad específica.

La ciencia médica cambia a una velocidad pasmosa, los que ejercemos alguna especialidad tenemos la obligación de revisar muy frecuentemente las publicaciones especializadas porque debemos cambiar algunos detalles y a veces tratamientos completos en función de lo que encuentra la ciencia, de tal forma que lo expresado hoy en una norma oficial quizá no sea cierto dentro de seis meses o un año, y pretender cambiar esa reglamentación por semestre resulta no solamente imposible, sin absurdo. Para eso tenemos en México las guías de práctica clínica cuya intención es uniformar los criterios de diagnóstico y atención de padecimientos específicos y cuya adaptación en el tiempo lo hacemos cotidianamente a través de los colegios de profesionales. De hecho, existen dos compendios de guías, uno del IMSS que construyó a lo largo de muchos años y otro, que depende de la Secretaría de Salud, más reciente. Más bien la idea importante, a mi juicio, sería tener una sola fuente de guías, ahora sí específica para cada padecimiento.

Muchos países tienen organizada la normatividad de la atención médica con guías clínicas revisadas por los colegios de profesionales, el reto para el Estado consiste en asegurarse de que no estén matizadas por la perspectiva de la industria farmacéutica.

Debemos entender entonces que, quizá, en medicina, debemos contar con pocas normas oficiales mexicanas, con aspectos muy generales, que sólo sirvan de asidero para situaciones que no se encuentren contempladas en las leyes y trabajar para unificar un solo compendio de guías de práctica clínica, que deben ser de observancia obligatoria en todos los ámbitos de la atención médica y con revisiones cotidianas, sistemáticas y programadas, tanto para la actualización del conocimiento como para garantizar que no estén influenciadas por actores con intereses específicos.

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