La reciente modificación social en EU
La sentencia anterior no obligaba a nadie a continuar un embarazo.
La semana que terminó, nos demostró que no existen reglas inamovibles en ninguna sociedad.
Hace muchos años que la sociedad estadunidense discutió el tema del aborto de manera tan amplia que hizo historia, obteniendo como producto final una legislación moderna, incluyente y que respetaba los derechos de las mujeres en el ámbito del ejercicio de la sexualidad.
Por supuesto, aquella sentencia no obligaba a nadie a interrumpir o continuar un embarazo, sólo garantizaba cuidados sanitarios a todas las mujeres al margen de sus decisiones personales.
Parecía francamente imposible que alguien propusiera modificaciones que limitaran derechos ganados y largamente asimilados por la sociedad.
Para sorpresa de todos y todas, ocurrió lo insólito. Un gobierno local demandó frente al máximo tribunal la posibilidad de prohibir el aborto y ganó el litigio.
Desde un país como México, con un gobierno misógino, a pesar del cual hemos logrado progresos importantes en la materia, no podemos entender el fenómeno en el vecino del norte.
Hoy existen demostraciones evidentes de que prohibir el aborto sólo conduce (y que se realice) a lo clandestino, poniendo en riesgo la integridad y la vida de las mujeres, y la despenalización ofrece lo contrario.
Pues resulta que el país que presume de su democracia, da una vuelta atrás en todos los ámbitos, hasta el punto en el que se pondrán en riesgo la vida de miles de mujeres.
Curiosamente ocurre la sentencia el mismo día en el que dictaminan la aprobación para que las personas porten armas sin restricción y cuya única finalidad es matar seres humanos. La contradicción es mayúscula, parece que a los ministros de aquella corte les preocupan más los embriones que las personas que circulan en la calle o los niños y niñas en las escuelas que han resultado víctimas mortales de la proliferación de las armas de fuego.
Así debo señalar lo atinado de la sentencia de nuestra Suprema Corte, que sentó las bases sólidas para que las legislaciones locales quitaran el delito de aborto, lo que ha venido ocurriendo poco a poco en todo el territorio.
Ojalá que nuestros lamentables políticos de hoy no se contagien de argumentos tan lamentables como los hoy vigentes en Estados Unidos de América.
