La objeción de conciencia malentendida por Narro
La intención es garantizar el derecho a la salud de las mujeres
Hace poco se publicó un desplegado, otra vez firmado por muchas sociedades médicas, que ya no pude recuperar porque ni siquiera aparece en la cuenta de la red X del diputado Ector Jaime Ramírez Barba, plagado de mentiras y medias verdades respecto de una modificación de ley. Menciono al diputado, porque en todas las ocasiones previas de desplegados similares han sido apoyados por él, y sospecho que en esta ocasión también.
Dicho cambio pretende poner límites a un legítimo derecho de quienes ejercemos la medicina y tiene que ver con la objeción de conciencia. Yo estoy por completo a favor de la objeción de conciencia en el ámbito médico, pero como cualquier otro derecho no puede ni debe ser absoluto; todos los derechos tienen como límite el derecho de otra persona, es imposible imponer a rajatabla el derecho de una persona cuando, por ejemplo, le puede costar la vida a otra, eso sería francamente un crimen.
El ejemplo más claro es el aborto. Por supuesto se debe respetar el derecho de cualquier médico o médica que manifieste clara, explícita y previamente sus dificultades morales para llevar a cabo el procedimiento, pero la modificación actual le solicita a los objetores manifestarlo a la directiva del hospital desde el primer momento de entrar a trabajar al centro sanitario, es decir, no se vale cambiar de religión a capricho de acuerdo a cada situación. Eso impide la organización del servicio sanitario y pone en riesgo a las mujeres que lo soliciten. El hospital debe contar con una lista actualizada, por supuesto confidencial, del personal objetor y no objetor respecto al aborto. Esa parte de la modificación me parece muy adecuada.
También pretende la modificación que se discutirá pronto en el Senado de la República, mencionar escenarios en los que no aplica la objeción de conciencia, por ejemplo, en caso de estar en peligro la vida de la mujer y no esté presente en ese momento alguna médica o médico no objetor, en ese caso, aunque sea objetor, el médico debe efectuar el procedimiento. También me parece profundamente sensato el cambio que también opera en caso de que el diferimiento de la atención pueda causar secuelas graves.
Menciona, asimismo, la iniciativa que la objeción de conciencia no debe ser motivo para un trato discriminatorio o indigno, lo cual es a todas luces positivo.
La sorpresa es que lejos de celebrar las modificaciones el doctor José Narro Robles, exsecretario de Salud, se manifieste en un tono tan negativo afirmando que la intención de la ley es criminalizar al personal de salud, lo cual es mentira.
La intención es garantizar el derecho a la salud de las mujeres que acuden a los servicios de salud, para no ser maltratadas, discriminadas o se les niegue el servicio, aunque presenten complicaciones de salud.
La experiencia en México es que en muchos lugares de atención médica, a pesar del que el aborto no es un delito, sí se obstaculiza, a tal grado que se niega el acceso al mismo y se generan situaciones que ponen en riesgo la salud de la paciente. Por citar un ejemplo simple, a la entrada de todos los hospitales públicos se encuentra personal de vigilancia que le pregunta a las personas el motivo que las conduce a solicitar atención y si le permitimos a ese señor vigilante ser objetor de conciencia, simplemente no las dejará acceder.
Eso que suena ridículo, ocurre en la realidad, lo cual parece no importarle al doctor Narro. La iniciativa pretende que solamente el personal médico y de enfermería se pueda excusar por motivos religiosos. Otra aportación positiva y benéfica.
El diputado Ector Jaime Ramírez es un ferviente católico, lo cual es respetable, pero de ninguna manera puede o debe legislar para obstaculizar al aborto, y menos ahora ser acompañado por el doctor Narro, de quien yo esperaba más.
