La cesárea puede ser violencia
La operación cesárea es desde luego una herramienta muy valiosa para resolver diversos y múltiples problemas obstétricos. Debo decir que hay muchas circunstancias en las que se salva la vida de la mujer, del feto o de ambos. Hablando de la situación ideal, se debe ...
La operación cesárea es desde luego una herramienta muy valiosa para resolver diversos y múltiples problemas obstétricos. Debo decir que hay muchas circunstancias en las que se salva la vida de la mujer, del feto o de ambos. Hablando de la situación ideal, se debe realizar en un ambiente hospitalario adecuado y con todos los elementos mínimos para brindar seguridad al binomio, además se debe reservar para los pocos casos en los que no es posible el nacimiento por la vía natural.
En la mayoría de los países de la Unión Europea se respetan las indicaciones básicas del procedimiento, de tal forma que el porcentaje de nacimientos mediante cesárea oscila alrededor de 20%, lo que contrasta con nuestra región latinoamericana, que gira en alrededor de la mitad. La primera impresión que causan las cifras es un exceso de la intervención, pero no siempre es por abuso o mala práctica, en ocasiones el médico decide la cirugía pensando en que en el siguiente turno no van a estar todas las personas necesarias para garantizar la salud del binomio; eso sería para subsanar algún defecto del sistema sanitario.
Ahora quiero referirme –dado que estamos cerca del día en el que debemos recordar la violencia en contra de las mujeres por las cesáreas– a que sí pueden significar un acto abusivo. Como obstetra que soy me ha tocado atestiguar en muchas ocasiones comentarios entre médicos donde confiesan las verdaderas razones por las que hicieron la intervención y ocasionalmente me entero de algún colega que intervino a la mujer porque tenía un boleto de avión, por lo que inventó una explicación. Con frecuencia les parece “normal” utilizar el engaño para justificar una cesárea, pero si somos justos y éticos debemos señalar que se trata de un acto por completo injustificado e injustificable. No puedo proponer un castigo para la conducta, ignoro si castigar a los profesionales podría prevenir el abuso, pero desde luego el tema requiere que el Estado ponga especial atención para trasmitir esos valores de respeto a las mujeres y sus decisiones en la educación médica, desde el inicio de la misma hasta los niveles más avanzados de la especialidad.
Muy distinto sería efectuar la intervención como decisión de la mujer, incluso ponderando la necesidad de que el médico necesite salir del hospital o por algún otro factor personal o familiar. En estas circunstancias mencionamos la expresión “cesárea a petición materna”, que resulta válida y ética siempre y cuando la mujer cuente con toda la información veraz respecto a su situación.
Ojalá tomemos conciencia del asunto.
