La Asociación Mexicana de Bebidas quiere un México con enfermedad y muerte
Como ya lo había mencionado en este espacio, por supuesto hay una respuesta furibunda y mentirosa por parte de los dueños de la industria refresquera; pero con una característica muy especial: las comunicaciones son anónimas. Alejandro Calvillo, director de El ...
Como ya lo había mencionado en este espacio, por supuesto hay una respuesta furibunda y mentirosa por parte de los dueños de la industria refresquera; pero con una característica muy especial: las comunicaciones son anónimas. Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, tiene años denunciando las dañinas prácticas de los fabricantes de bebidas endulzadas; no les importan en absoluto los daños a la salud del pueblo de México y exclusivamente se centran en sus utilidades. En el caso de Calvillo, es una persona física que da la cara, aparece en los medios con todos los argumentos científicos que han sido demostrados por el grupo del Instituto Nacional de Salud Pública, arriesga todo su prestigio personal e incluso hasta su integridad porque oponerse a intereses tan poderosos, por supuesto, es atemorizante.
En contraste, los fabricantes de refrescos crearon una “asociación” que no es otra cosa que un mecanismo para esconder la cara, un parapeto para esconderse detrás de mucho dinero y propagar francas mentiras. Dice dicha “asociación” que la Organización Mundial de la Salud los apoya para seguir produciendo sus malsanos productos, hecho francamente más que ridículo, el organismo internacional, por el contrario, ha estado señalando al consumo de calorías en exceso en todas sus formas, especialmente en azúcares, como la causa de las epidemias actuales de muchos padecimientos crónicos muy graves. Afirman también que las familias se verán afectadas, sin tomar en cuenta que si resultan más caras sus bebidas lo más probable es que las personas comprarán otras cosas… agua, por ejemplo. El objetivo de ellos es intentar desprestigiar al gobierno, propagando sus mentiras y escondiéndose. Parecen criminales, y dependiendo de las definiciones, quizá lo son.
Yo, por el contrario, pienso que el gobierno se quedó corto en cuanto al monto de los incrementos; me parece que podríamos aumentar quizá al doble los precios para provocar que las personas dejen de consumir esas bebidas y, desde luego, destinar el producto de los incrementos a los programas sanitarios de atención a esos padecimientos. Si los fabricantes se quedan sin negocio, lo lamentaremos, pero por supuesto confío en que su creatividad les permitirá inventar nuevas empresas que favorezcan la salud y no la enfermedad.
- La lamentable “asociación” de bebidas (creo que así se llama su teatrito) tampoco menciona las razones por las que siguen utilizando al jarabe de alta fructuosa para endulzar sus bebidas, a sabiendas de que es prácticamente venenoso. Quizá podrían cambiar y fabricar raticida con su jarabe y, desde luego, les auguro mucho éxito en la empresa, pero espero que la reglamentación y la ley en México les prohíba seguir usándolo. Ése es otro de los temas pendientes del saldo que ellos le deben a México. Desde luego, todas las personas que nos dedicamos a la salud en este país debemos cerrar filas con la presidenta Sheinbaum en un tema tan importante.
